Cuernavaca.- Hasta ahora, después de dos reuniones de los diputados de la LV Legislatura del Congreso, el único acuerdo es que “no tienen acuerdo” y continúan en stand by.
Finalmente, se aceptó que la reforma integral al órgano fiscalizador, actualmente denominado Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización (ESAF), promovida por el G-11 y rechazada por el G-8, continúa siendo la manzana de la discordia entre lo dos grupos en los que está dividida la legislatura.
Como ficha de cambio, están la titularidad de las comisiones legislativas, que les fue retirada a las diputadas y al diputado del G-8, la restitución de las prerrogativas y de su plantilla laboral, integrada por unas 150 personas.
La diputada por Movimiento Ciudadano, Luz Dary Quevedo Maldonado (G-11), reiteró que hay voluntad para que la legislatura no caiga en una parálisis, y avance en temas sensibles, como la aprobación de un centenar de dictámenes de la Comisión de Trabajo a favor de la pensión de igual número de burócratas, “pero hay resistencia de algunas compañeras y compañeros”, aseguró.
No obstante, agregó que la mesa de diálogo, iniciada el pasado domingo, quedó abierta y espera que continúe en las próximas horas y finalmente, los 20 diputados lleguen al consenso.
Por separado, la representante de Redes Sociales Progresistas (RSP), Érika Hernández Gordillo, lamentó la mala comunicación que ha habido entre los legisladores y que haya contribuido al desencuentro; dijo que en esto se avanzó en las dos reuniones que han tenido.
Pero refirió que la propuesta sobre el órgano (fiscalizador) se mantiene como condicionante para llegar a un acuerdo que ponga fin a la zozobra sobre la organización interna de la Legislatura, que incluye las comisiones, y otros derechos de los diputados del G-8, que les fueron retirados por una mayoría de 11.
Por: ANTONIETA SÁNCHEZ
