El cambio climático está poniendo en jaque a una de las golosinas más populares del mundo: el chocolate. La producción de cacao —el ingrediente esencial del chocolate— enfrenta crecientes dificultades debido al calentamiento global, lo que ha llevado a expertos a advertir que podría ser muy difícil mantener los niveles actuales de cultivo para mediados de siglo.
Impacto del cambio climático en el cacao
La mayoría de la producción mundial de cacao proviene de regiones de África occidental, donde las condiciones climáticas ideales incluyen temperaturas estables, alta humedad y lluvias regulares. Sin embargo, estudios climáticos muestran que las temperaturas en zonas como Costa de Marfil y Ghana han aumentado en los últimos años, con más días por encima de los 32 °C durante las temporadas de cultivo. Este calentamiento reduce la productividad y la calidad de los cultivos de cacao, presionando a los agricultores y a las cadenas de suministro globales.
Además, problemas adicionales como la degradación del suelo, variaciones en las lluvias y la aparición de plagas agravan la situación, lo que podría traducirse en menor disponibilidad de cacao y, por ende, un aumento de los precios del chocolate a nivel global.
¿Una alternativa resistente al clima?
Ante este panorama, científicos y empresas están explorando sustitutos más resistentes a condiciones extremas. Una de las opciones en evaluación es la algarroba (carob), una planta más tolerante a la sequía que puede usarse para crear productos con sabor similar al cacao. Además, tecnologías emergentes están desarrollando chocolate sin cacao, usando ingredientes como semillas de girasol o legumbres, reduciendo al mismo tiempo el uso de agua y emisiones de carbono en comparación con el cacao tradicional.
Varias compañías del sector —incluidas algunas de las principales productoras de chocolate— también están invirtiendo en cocoa cultivada en laboratorio, una alternativa que permite producir compuestos de cacao sin depender tanto de los cultivos agrícolas tradicionales, ofreciendo una vía para diversificar las fuentes de chocolate y fortalecer la cadena productiva frente al cambio climático.
Un futuro incierto para el chocolate
Aunque hablar de la desaparición total del chocolate para 2050 puede ser una simplificación alarmista, lo cierto es que expertos coinciden en que sin adaptaciones significativas en la agricultura, la innovación tecnológica y esfuerzos globales contra el cambio climático, el acceso al cacao tal como lo conocemos hoy será cada vez más limitado. Esto podría transformar no solo los hábitos de consumo, sino también la industria del chocolate en su conjunto.
