La historia de México tiene momentos insólitos, pero pocos tan curiosos como el de Pedro Lascuráin, el hombre que fue presidente… por apenas 45 minutos. No fue un error ni una broma, sino parte de una maniobra política durante el golpe de Estado en 1913.

El hombre del momento (literalmente)

Pedro Lascuráin Paredes no era un político ambicioso. Era un abogado con una carrera tranquila que, por azares del destino, ocupaba el cargo de secretario de Relaciones Exteriores en el gobierno de Francisco I. Madero. Pero cuando Madero y su vicepresidente, José María Pino Suárez, fueron forzados a renunciar tras la traición de Victoriano Huerta, la Constitución dictaba que el siguiente en la línea de sucesión era… Lascuráin.

Un mandato exprés

El 19 de febrero de 1913, Lascuráin asumió la Presidencia con un solo propósito: nombrar a Victoriano Huerta como su secretario de Gobernación. Minutos después, presentó su renuncia y Huerta tomó el poder “legalmente”. Todo esto ocurrió en apenas 45 minutos, convirtiéndolo en el presidente con el mandato más corto de la historia de México.

¿Y luego qué?

A diferencia de muchos políticos de la época, Lascuráin no terminó exiliado ni fusilado. Simplemente volvió a su vida de abogado y maestro, alejándose por completo del caos político. Murió en 1952, dejando atrás la anécdota de haber sido presidente… pero solo por el tiempo que dura el recreo en las primarias.

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