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¿Qué es y cómo funciona el “Estado de Conmoción” en Venezuela?

Internacionales
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¿Qué es y cómo funciona el “Estado de Conmoción” en Venezuela?

En Venezuela, el llamado estado de conmoción es una figura constitucional de carácter excepcional, prevista para escenarios en los que un conflicto interno o externo pone en grave riesgo la seguridad nacional, la estabilidad institucional o la integridad de la población. Aunque otorga facultades extraordinarias al Ejecutivo, la propia Constitución establece límites claros, plazos definidos y mecanismos de control: no se trata de una autorización ilimitada.

¿Qué es exactamente el estado de conmoción?

La Constitución venezolana reconoce tres tipos de estados de excepción: estado de alarma, emergencia económica y conmoción interior o exterior. Este último se activa cuando la amenaza es de tal magnitud que las herramientas ordinarias del Estado resultan insuficientes, permitiendo medidas extraordinarias para restablecer el orden y la seguridad.

¿Cuánto dura y quién lo supervisa?

El estado de conmoción puede declararse por hasta 90 días, con posibilidad de una prórroga adicional de otros 90 días. La prórroga debe ser aprobada por la Asamblea Nacional. Además, el decreto debe someterse, dentro de los ocho días siguientes, a un doble control:

Político: revisión por la Asamblea Nacional (o su Comisión Delegada).

Jurídico: examen de constitucionalidad por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia.
Este “doble candado” busca evitar abusos y asegurar que la excepcionalidad esté justificada.

¿Qué derechos pueden restringirse y cuáles no?

Durante un estado de excepción, la Constitución permite restricciones temporales a ciertas garantías, pero protege un núcleo intangible que no puede ser suspendido, como:

  • Derecho a la vida
  • Prohibición de tortura e incomunicación
  • Debido proceso
  • Derecho a la información

Otros derechos humanos esenciales
Además, el decreto debe precisar qué derecho se restringe, cómo, hasta dónde y por qué, reduciendo la discrecionalidad.

Límites internacionales y salida anticipada

El marco constitucional exige que el decreto respete tratados internacionales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que imponen criterios de necesidad, proporcionalidad y temporalidad.
El estado de conmoción puede revocarse antes si cesan las causas que lo originaron, ya sea por decisión del Ejecutivo, de la Asamblea Nacional o de su Comisión Delegada. En ningún caso debe interrumpirse el funcionamiento de los poderes públicos: la excepción no implica un apagón institucional.

En síntesis, el estado de conmoción en Venezuela es una herramienta constitucional extraordinaria y acotada, diseñada para responder a crisis graves sin suspender lo esencial del Estado de derecho.

Sobre el autor

Lizeth Bahena
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