El PAN también quiere estar en la fiesta electoral: El sábado pasado, el dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), Jorge Romero Herrera, anunció una estrategia inédita para su organización política, pero muy parecida a la recientemente anunciada por Morena. Esta táctica electoral consiste en la formación de una figura denominada “Defensores de la patria”, que tiene un gran parecido a la de “coordinadores territoriales” del Movimiento de Regeneración Nacional, con las que ambos partidos disputarán el voto en territorio. Los defensores de la patria, de acuerdo con lo informado por Romero serán designados en junio próximo, por medio de estudios de opinión, encuestas y sondeos. Estos defensores serán los candidatos formales del PAN y los que aparecerán en las boletas el 6 de junio de 2027. Como es conocido por todos los interesados en los procesos electorales constitucionales, ese primer domingo de junio del año próximo estarán en disputa más de 20 mil cargos de elección popular entre los candidatos de todos los partidos con registro. El objetivo de la dirigencia panista es que sus defensores de la patria, al igual que los coordinadores morenistas, hagan trabajo en todo el territorio nacional, a ras de suelo, a fin de posicionarse como futuros candidatos. Jorge Romero anticipó que la competencia será seria, sin dados cargados, sin “corcholatas” y que respetará a la persona que haya obtenido el triunfo.
Para animar a sus correligionarios compartió que ya hay “más de 5 mil ciudadanos registrados para participar”. Con esta estrategia el PAN considera que va rumbo a la “ciudadanización”, porque “estamos hablando del 100% de nuestras candidaturas, dijo en medio de la euforia dado que van a elegir al más querido o querida por la población, al más popular. Se puede considerar que el PAN se estaría abriendo a la ciudadanía, a aquellos personajes que quieran ser candidatos del panismo a los miles de cargos que estarán en juego, gubernaturas, diputaciones federales y locales, presidentes municipales, síndicos y regidurías. Sin embargo, con este método de selección, es claro que el PAN podría estar dejando de lado a los personajes que tienen experiencia política, méritos partidistas, compromiso social, honestidad personal y preparación profesional.
Jorge Romero expresó textual: “ni una sola candidatura queda reservada para liderazgo alguno que no se la gane. ¡Ni una sola candidatura del PAN queda exenta de esta apertura”! Todo esto encaminado a las elecciones del 27. Pregunto: ¿En el caso concreto de Cuernavaca, se atrevería el PAN a hacer a un lado a un cuadro sólido, con trayectoria en el interior del panismo morelense y con amplias relaciones en su instituto a nivel nacional, además de trayectoria legislativa, como Daniel Martínez Terrazas? Otra pregunta más, ¿el PAN está dispuesto a recibir a militantes de Morena o gente de izquierda que no sea tomada en cuenta por los partidos de esa afiliación y deseen participar por Acción Nacional en las elecciones constitucionales?
Con todo esto, lo cierto es que el PRI y el PAN no se quieren quedar atrás y estarán compitiendo con Morena, con las mismas armas en unas campañas anticipadas, que no sé si serán sancionadas por el Instituto Nacional Electoral. Colosio: El pasado 23 de marzo se cumplieron 32 años del magnicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta, en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana, Baja California, en un acto de campaña como candidato del PRI a presidente de la República. Lo quiero recordar porque en lo personal me impactó mucho el suceso, principalmente porque no concebía que el sistema político mexicano regresara a hechos que yo pensaba habían quedado en la historia del país y que nunca más volverían a suceder.
La figura de Colosio, sonorense de clase media, nacido en Magdalena de Kino, que estudiara su carrera universitaria en el Tecnológico de Monterrey, ha sido manejada de acuerdo con los intereses de cada uno, unos a favor y otros en contra. Luis Donaldo Colosio realizó una meteórica carrera política y en la administración pública, casi siempre bajo la égida de Carlos Salinas de Gortari, quien lo fue proyectando, primero como diputado federal, donde presidió la influyente comisión de Programación y Presupuesto. Después sería senador de la República por Sonora, en dupla con otro destacado político, Manlio Fabio Beltrones, todavía en activo, ahora como independiente, alejado del PRI, el partido que lo cobijó en toda su trayectoria. Colosio Murrieta fue presidente del PRI antes de ser el primer secretario de Desarrollo Social, la SEDESOL, de donde saldría postulado por su partido como candidato a presidente de la República, sería en ese periplo electoral cuando sería asesinado.
El caso, en su momento, me llamó mucho la atención, nunca he creído la tesis del asesino solitario, recaído en Mario Aburto, hasta la fecha detenido en una penal de alta seguridad, al que le achacan haber realizado los dos disparos, uno a la cabeza y uno al vientre del candidato priista. A Luis Donaldo Colosio solo recuerdo haberlo visto cuatro veces en forma personal, la primera cuando hizo una gira de trabajo por el estado de Morelos, en compañía del gobernador Don Antonio Riva Palacio López, para supervisar obras del programa “Solidaridad”. La segunda cuando asumió la candidatura del PRI a presidente de la República, un domingo del mes de noviembre de 1993, la tercera cuando visitó la entidad morelense en su calidad de abanderado tricolor, la última en un evento nocturno en los patios de las instalaciones priistas en la CdMx. Lo que pensé, en 1993, que era un hecho excepcional, al paso de los años se ha vuelto recurrente: el asesinato de políticos en funciones o como candidatos a cargos de elección popular.
