TIEMPOS ELECTORALES = tiempos de guerra. Y como “en la guerra y en el amor, todo se vale”, ya estamos en la dinámica de acusaciones que van de lo apenas sugerido al abierto descontón, en todos los sentidos. 

Desde hace días y hasta por allá de junio, se puede prever un alud de escandalitos de muy variados tipos, como los de supuestos o reales casos de robo al erario, influyentismo, violencia intrafamiliar, infidelidad… 

De lo que se trata es de “bajar” al adversario colocándole bombitas que lo hagan ver ante los potenciales electores como gente que no merece ni un voto y, menos aún, obtener un cargo de servicio público. 

ES PROBABLE que varios ataques propagandísticos tengan fundamento, pero de que la mayor parte estará entre las medias verdades y los fake news no hay la menor duda, especialmente en las volátiles rede sociales. 

Habrá que esperar que algunas pifias añejas vuelvan a reeditarse y presentare como cosa del día, también demandas judiciales de otros tiemposse refresquen para chamuscar a candidatos de cualquier color. 

El “chapulinismo” partidista, las promesas incumplidas, las fotos con compañías políticamente incorrectas o de situación privadas y más, es probable que corran también para deleite del potencial votantes. 

SI DE algo sirviera, antes de ser sorprendidos por “borregazos” y otras hierbas, valdría la pena someter a un análisis simple toda información electoral con tintes de ataque propagandístico que pudiera llegarnos. 

Conocer el origen del mensaje, sobre todo si no se identifica el autor o emplea sobrenombre, así como el clásico “una fuente digna de todo crédito me confió que…”, además de la fecha del dato que se narra. 

Además, para identificar los intereses detrás de la propaganda negra, será útil corroborar si hay más de una fuente informativa que aborde el mismo tema, pues a menudo las falsedades andan solitarias…

OTRA CLAVE para conocer la validez de la guerra electoral es tratar de identificar a quién beneficiaría que fuera cierta la información negativa que se presenta; por lo general de ahí se genera ese tipo de mensajes.

Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1