TEMA URGENTE.
A pesar del llamado reiterado de la autoridad estatal a los gobiernos municipales de poner orden en la venta de alcohol, han sido pocos los que han puesto manos a la obra y se necesitan más.
Los hechos ocurridos el fin de semana en Ayala, donde ocho personas perdieron la vida, evidencian la urgencia de poner un alto a todos esos antros y chelerías que operan de manera irregular.
Tras esto, el Estado tomó el tema y de inmediato se anunciaron acciones.
Un día después se reportó la clausura de 16 negocios en cinco municipios de la entidad.
Sin embargo, son los ayuntamientos los que deberían de tomar la iniciativa al respecto e implementar operativos de manera permanente para garantizar que este tipo de establecimientos no proliferen.
Y no sólo eso, poner restricciones efectivas para mantener condiciones de seguridad para los habitantes.
Ejemplo de ello es el municipio de Yautepec, donde el alcalde Eder Alonso anunció la suspensión de la venta de alcohol en tiendas y establecimientos a partir de las 11:00 de la noche.
Esta es una medida que bien podría ser replicada en varios municipios, pero para ello se requiere de voluntad política, tanto de los presidentes municipales como de los integrantes de cabildo.
Para bajar los índices de violencia es necesario el trabajo conjunto entre las fuerzas de seguridad, pero también se requieren políticas públicas que contribuyan a ello.
Ya veremos cuántos ediles están dispuestos a hacerlo. Porque no todos tienen el compromiso real de velar por la ciudadanía, hay muchos que sólo están para buscar un beneficio personal.
