Pirotecnia, La pirotecnia es una práctica común en celebraciones en México y en Morelos ni se diga, pero conlleva riesgos y daños significativos para las personas, el medio ambiente, y la infraestructura urbana.

Las explosiones pueden causar quemaduras, amputaciones, lesiones oculares y auditivas, e incluso la muerte. Los menores de edad son particularmente vulnerables.

El humo generado contiene partículas finas y compuestos químicos tóxicos que agravan enfermedades respiratorias como el asma y la bronquitis.

Las explosiones pueden desencadenar ansiedad, especialmente en personas sensibles como niños, ancianos y personas con trastorno de estrés postraumático (TEPT).

La pirotecnia libera dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y partículas PM2.5, que empeoran la calidad del aire y contribuyen al cambio climático.

Los residuos de explosivos contienen metales pesados y químicos que, al depositarse en el suelo o ser arrastrados por la lluvia, contaminan los ecosistemas acuáticos.

Los sonidos intensos y las luces afectan a la fauna, provocando desorientación, estrés e incluso la muerte de especies sensibles.

Las chispas y explosiones pueden causar incendios en viviendas, mercados y áreas forestales, resultando en pérdidas materiales significativas como ocurrió con cuatro viviendas en Morelos.

Ese año, se informó que el 60% de las víctimas de accidentes por pirotecnia durante las celebraciones fueron menores de edad. Las lesiones más comunes se presentaron en manos, ojos y cara.

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