MONEDA EN EL AIRE.
Pasó ya una semana de las elecciones presidenciales en Venezuela y, entre todos los dimes y diretes, sigue sin haber un resultado claro y legítimo a pesar de que Nicolás Maduro fue dado como ganador por el Consejo Nacional Electoral (CNE).
La inmensa oposición al régimen chavista ha estado denunciando un robo de la elección, así como supuestas represalias orquestadas por el gobierno de Maduro con la intención de callar las voces en contra, algo que no ha sido verificado fuera de lo que circula en redes sociales (que dicho sea de paso, dista mucho de ser confiable al cien por ciento).
Como buen demagogo, Nicolás Maduro aseguró que las acusaciones de la oposición son un intento de “golpe de Estado” y en un hecho insólito (porque es una navaja de doble filo) recurrió al Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela para que avale su victoria.
El meollo del asunto está en que, si bien el CNE ya le alzó la mano a Maduro, hasta el momento sigue sin mostrar las actas que lo sustente.
Estimaciones de medios internacionales afirman que dichas actas dan como ganador de la presidencia a Edmundo González, al menos con una diferencia de medio millón de votos.
Algunos expertos afirman que la única vía para que Maduro siga perpetuándose en el poder y salga impune de un presunto fraude es que el TSJ declare la invalidez de la elección y que ordene que se repita, lo que libraría al CNE de publicar las actas que dan la victoria a la oposición.
De esta manera, la evidencia se perdería y daría una nueva oportunidad al chavismo de mantener la presidencia de Venezuela. Sea como sea, la moneda está en el aire y en los próximos días, quizá horas, veremos de qué lado cae.
