UN FUTURO nada grato en materia de pensiones para los trabajadores está a la vuelta de unas cuantas semanas, cuando llegue el año 2021 e inicie la etapa de jubilación de la generación afore ’97, sumada a la ’92. 

Allá por 2014, la prestigiada revista Forbes en materia económica advertía claramente: “El futuro pinta desalentador en términos de pensiones y el escenario podría empeorar más pronto de lo que se cree… 

“… los trabajadores que empezaron a trabajar después de julio de 1997 no tendrán una pensión ‘tradicional’, deberán ajustarse sólo a lo que hayan ahorrado en su cuenta individual en la Afore”. Mala cosa.  

UN EJEMPLO aterrizado al Morelos del hoy lo presentó el jueves este Diario respecto de la apremiante situación que vive la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) vulnerable por varios frentes. 

Se acotó ahí que un diagnóstico hecho por un grupo técnico de la SEP y dos organismos afines indicaba la necesidad de un capital semilla de 10 mil millones de pesos, como fideicomiso, para paliar las pensiones. 

Sí, ¡10 mil millones! (más de un tercio del presupuesto de todo un año para Morelos) sólo para amortiguar el caso de los jubilados, fabulosa cifra que desde luego está muy lejos de hacerse realidad en estos días. 

UN ASOMO de lo que está a la vuelta de la esquina en esta materia recién lo ilustró de forma preocupante la coordinación parlamentaria del PRD en la Cámara baja cuando se refirió a la Ley del Seguro Social ’97: 

“Por más de dos décadas, es evidente que la misma ha sido insuficiente para ampliar la cobertura de la seguridad social, para darle viabilidad al sistema de pensiones y para evitar la quiebra del Seguro Social.” 

No dice que el IMSS esté quebrado, pero se advierte que puede ser si no hay un cambio de estrategia en el sistema de jubilaciones, lo que de una u otra manera afectará paulatinamente al trabajador en su retiro. 

DICEN, LOS que dicen que saben, que hay un dato escalofriante: sólo 3 de cada 10 estarán en condiciones de lograr una pensión no tan desventajosa en porcentaje de su último salario. Está para pensarle, ¿no?

Por: E. Zapara / opinion@diariodemorelos.com /  Twitter: @ezapata1