SON TANTOS y tan variados los mensajes respecto de lo que es el Covid-19 y sus efectos, que entre lo humorístico y lo catastrófico hay una amplia variedad que mueve a confusión y, más, a preocupación.
Se acotaba ayer aquí mismo que frente a todos y cada uno de los mensajes, se impone cuestionar la certeza de los mismos antes de darlos por verdaderos y, más, evitar reproducirlos sin un análisis crítico:
Recién un bañista mandó con cajas destempladas las recomendaciones de la alcaldesa de Acapulco, al decir que el Covid-19 no existe, que es una mentira de los políticos. ¿Y las más de 14 mil muertes en el mundo?
DEDOS FLAMÍGEROS apuntaron al obispo de Cuernavaca, Ramón Castro, cuando dio a inferir que la pandemia es porque el humano juega a ser Dios en eso de querer controlar la vida vía el aborto y más. ¿Será?
El padre Alejandro Solalinde pidió castigo contra “… quien quiera, persona física o moral, que haya provocado esta pandemia”. Algo sabrá, pero siendo de “lesa humanidad” ¿vale el secreto de confesión?
Por ahí, el subsecretario federal de Salud, doctor Hugo López-Gatell, pegó una maroma de la ciencia al fanatismo, al decir que AMLO es una fuerza moral, no de contagio. ¿Ese DX se lo enseñó Hipócrates?
OTRA VISIÓN, alucinante, la del diputado Fernández Noroña de que en un mundo de 7 mil millones de humanos, 10 mil muertos “¡no significan absolutamente nada!”. Bueno, se pelea hasta con “Susana Distancia”.
Y qué tal John Ackerman, de sobra decir destacado matraquero del presidente, cuando corrigió a Sabina Berman para asegurar que AMLO es el “científico” que dirige las acciones contra el Covid-19. Ella sonrió.
Doña Susana Distancia, al parecer hija de Don Susano Juicio, anda diciendo que no debemos arrejuntarnos, tampoco abrazarnos y mucho menos besarnos. Pudiera juzgársele como una amargada. Pero…
A SABER, la autoridad en esto es la Organización Mundial de la Salud, misma que el lunes colocó a México en fase de transmisión local de Covid-19, tras lo cual ayer temprano el gobierno mexicano subió a Fase 2.
Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1
