RECIÉN el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad ha difundido las cifras de criminalidad al cierre de 2018, y se confirma que no, no nos ha ido bien, en general no se reduce la comisión de delitos.
De esto surge la urgencia de definiciones a nivel federal y estatal en cuanto a los instrumentos y estrategias para buscar la pacificación y seguridad que surgieron como expectativa en las recientes elecciones.
Mientras a nivel federal vive un atorón el proyecto de Guardia Nacional que habrá de ser instrumento clave, a la par de programas sociales, en el plano estatal hay indicios del trabajo coordinado para el mismo fin.
COMO confió hace poco un alto mando del Ejército, en Morelos las acciones se dan, con y sin etiqueta de Guardia Nacional. Cierto, la más reciente evidencia de ese trabajo es la vigilancia en torno a las escuelas.
Pudiera parecer ruda la imagen militar a escasos metros de la entrada a los colegios, pero nunca mejor bienvenida por muchos padres, que habían visto merodear a malandrines; incluso Derechos Humanos lo valida.
Las caravanas de militares, federales y locales en los municipios con mayor índice de criminalidad también ofrecen un clima de más confianza para la población. Rechazar esto sería mezquindad u otro interés…
OTRA muestra de que algo positivo puede darse ya fue el excepcional encuentro ayer de autoridades de los tres niveles de gobierno y no pocos representantes de diversos sectores de la sociedad morelense.
Ahí, en sintonía con el mensaje horas antes del presidente López Obrador, el gobernador Blanco llamó al trabajo conjunto por la paz a ONG’s, abogados, colonos, asociaciones religiosas, campesinos, trabajadores…
“Aquí ya no hay partidos políticos, lo que importa es la sociedad. Hoy tenemos una gran oportunidad de hacer de Morelos uno de los mejores estados”, soltó el gobernador Blanco. Abre esperanzas; así sea.
NADIE descubre el hilo negro al decir que el asunto de la pacificación no es sólo de uniformes y pistolas, por lo que habrá que impulsar los programas sociales que deben restaurar, dicen en la política, “el tejido social”.
Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1
