En seguridad todo cuenta, sobre todo la iluminación en la vía pública para dar confianza, o para inhibir delitos, pero cuenta sobre todo para evitar percances.
Junto con la adecuada señalización que en esta ciudad brilla por su ausencia; en la entrada a Cuernavaca que bien se vería (en dos acepciones) en imagen, y en la carpeta asfáltica los señalamientos de seguridad vial.
Desde la entrada por Domingo Diez, y siguiendo la misma hasta Pericón, no hay luz. El costo de los daños para los conductores (cuando hay ayuntamientos como el de esta capital que no responsabilizan de los daños) y el riesgo para los ocupantes si otra cosa mayor ocurre, no tener visibilidad de los topes, de las rejillas...
De señalización adolece la ciudad de la Eterna Primavera, que ya no tanto al seguirse permitiendo la tala inmoderada de árboles, de plaga que los invade. Sí los hay órganos ciudadanos que intervienen en eso en el Ayuntamiento, pero a los que tampoco se les escucha.
Competencia desleal no solo son los vendedores en la vía pública, sino entre restauranteros y restaurantes-bares. A todas luces en pleno centro de Cuernavaca se ve que quienes tienen influencias políticas en los niveles de gobierno y en el Congreso local pueden hacer de todo.
¿Las autoridades? En Cuernavaca sigue pareciendo una ciudad sin ley, o con la ley torcida, o simulación de la ley.
Los empresarios reclaman a las autoridades en las que creyeron cuando candidatos, como es el alcalde Urióstegui, que aún no ha hecho cambios significativos, como llevar a la justicia a quienes dejaron en la quiebra a la ciudad.
En las redes sociales, hablan de lo mismo, quizá troles, o quienes saben de lo que dicen, que por lo menos esta administración no va a cobrarle nada a la anterior, sino limpiar todo el cochinero en que quedó el municipio.
Por: E. Zapata
