ESTÁ VISTO que las generalizaciones suelen conducir al error, como cuando se piensa que todas las iglesias y congregaciones sólo sirven para engañar a la fe de la gente necesitada y para sacarle el dinero.

Sin embargo, tampoco podrá negarse que hay algunos “iluminados” que son auténticos pájaros de cuenta, que delinquen al amparo de los principios divinos y se ostentan como gente proba, digna de admiración.

El escandaloso caso de Naasón Joaquín García, tercer apóstol de La Luz del Mundo, detenido en Estados Unidos y acusado de 36 casos de violación, abuso sexual y trata de personas, no es asunto de otro mundo.

RECIÉN SE ha ido ventilando en Morelos otro asunto, en el menor de los casos abusivo, como es el de los pastores Vicente y “Bella”, que en la dos veces “H” Cuautla tienen su negocio religioso, es decir su iglesia.

“La Vid” es una iglesia que tiene su semilla en Guatemala, a través de sus “apóstoles” Carlos Enrique Luna Lam (“Cash” Luna) y su esposa Sonia. De hecho, no es la única por el estilo en el vecino país del sur.

El modus operandi de esta organización que usa el credo católico para satisfacer sus fines económicos no difiere mucho del que siguen algunos grandes corporativos comerciales, pero con algunas ventajas…

DE ACUERDO con la Dirección de Asuntos Religiosos de Morelos, esta organización que logra incalculables ingresos económicos, no cuenta con registro ante la Secretaría de Gobernación, de Olga Sánchez Cordero.

Se infiere que por carecer de lo anterior tampoco está registrada ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT), lo que hace posible que “La Vid” de Vicente y “Bella”, aparte del fraude, esté evadiendo al fisco.

Alias, siendo probable un delito recurrente, estando ubicado y tan evidente, es comprensible que haya provocado denuncias en la Fiscalía estatal que, eventualmente, estaría dando vista a la Secretaría de Hacienda.

A VECES, sirve quitarse el velo de los ojos y pensar un poco que la fe puede ser usada por los mercachifles de la religión para abusar de gente buena, bien intencionada, que realmente aspira a dar y recibir bondad.

Por E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1

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