EN LA urgencia de solución a la crisis financiera de la UAEM, pasan a segundo plano las causas, que no deberían ser inadvertidas a fin de evitar que la historia se repita, porque no hay duda que hubo dos-tres pifias.

Ya lo dijo el actual secretario de Hacienda, Alejandro Villarreal, cuando resaltó que se forzó el aumento de matrícula estudiantil sin contar con el soporte financiero, y se endeudó a la UAEM para crear instalaciones.

Más aún, en su visita del jueves, López Obrador comprometió el apoyo a la universidad morelense y las de otras entidades que están en “quiebra” con la enfática aclaración de que deben rendir cuentas claras.

Y CÓMO no ha de haber desconfianza sobre el manejo de los dineros públicos, cuando se sabe que sobre la crisis que viven más de 40 mil estudiantes y 6 mil trabajadores, hubo dos-tres que ganaron millones.

Es el caso del grupo de contratistas consentidos durante la rectoría de Alejandro Vera Jiménez, de cuya primera parte ya se habían hecho públicas varias irregularidades y poco antes de irse siguió la tónica.

Los contratistas Juan Armando Vettoretti y/o Veconsa, así como Il Pórtico de Bertasi fueron los grandes ganones cuando ya se veía venir la crisis que hoy no pueden resolver a nivel estatal ni en el federal.

COMO SI no hubiera sido mucho la más de docena de contratos por casi 70 millones de pesos a Vettoretti-Veconsa, por ejemplo, y varios millones más para Il Pórtico, se endeudó a la UAEM por 450 millones.

De ese crédito bancario con Interacciones, Vera y su grupo insistieron en privilegiar a los contratistas señalados so pretexto de desarrollar más a la UAEM, lo que por el contrario hoy es un hecho insostenible.

Sólo para las obras en la Facultad de Ciencias Químicas e Ingeniería, se dieron contratos por 133.8 millones de pesos, dos a Veconsa; en otro paquete de obras por $65 millones compartieron tareas Vettoretti e Il Pórtico.

MIENTRAS HOY los trabajadores de la UAEM van para dos catorcenas sin cobrar y los alumnos no tienen clases por huelga, vaya usted a preguntar cuánto se le debe a los contratistas. La relación Vera-Vettoretti es otra historia.  

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata1