DECÍA el sapiente Raúl que a menudo la afición sudaba más la camiseta que los mismos astros del futbol; que incluso el aficionado podía liarse a golpes por su equipo, pero la estrella ni se despeinaba.

Tiene esta referencia algún paralelismo con lo sucedido y puede que aumente en torno a los candidatos a diversos cargos de elección, especialmente para la Presidencia de la República hacia el 1 de julio.

Las posturas beligerantes de algunos candidatos, especialmente el de Morena, Andrés Manuel López Obrador, ha provocado que la afición, es decir, sus seguidores y los de otros candidatos estén en guerra total.

ANDRÉS Manuel ha ido por la Presidencia en dos elecciones, no la ha conseguido y sigue sin despeinarse demasiado en busca de hacer buena la tercera oportunidad, mientras sus seguidores se desgarran.

La polarización de preferencias ha generado que hasta viejos amigos rompan teniendo en medio a López Obrador, José Antonio Meade, Ricardo Anaya y, eventualmente, la señora Margarita Zavala de Calderón.

Hoy arrancaron al primer instante las campañas proselitistas de los candidatos a la Presidencia y no se descarta en la efervescencia el rompimiento de amistades y hasta de bocas durante estos tres meses.

LA referencia inicial podría tener otra figura: los seguidores de cualquier candidato sufren más que los candidatos mismos, de entrada porque a ninguno de estos le falta para hacer una vida cómoda a diario.

Hoy iniciadas las campañas electorales para Presidencia, basta decir que cada uno de los candidatos puede gastar unos 429 millones de pesos, mientras sus seguidores difícilmente verían esa fabulosa suma.

Atestiguar un intento de diálogo entre muchos lopezobradoristas con anayistas o meadistas, dicho sea con todo respeto, tiene similitud con las “charlas” de americanistas con guadalajareños o cruzazulinos. ¡Uf!

TERMINADA “La Fiesta” electoral del 1 de julio, como diría Serrat en su tema homónimo: “… con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas…”. Tan-tan.

Por E. Zapata / [email protected] / Twitter: @ezapata1