TIENE SENTIDO la versión de que la movilización encabezada por Javier Sicilia y Julián Lebarón es un asunto mediático, como también que ha parecido que renueva el deseo urgente de un mejor México.

Mediática, porque efectivamente apela a la multiplicación del mensaje general, mas no al abordamiento del fondo del asunto; mediática, al darse en la calle; mas no en un espacio de intercambio de proyectos.

Al tiempo, el activismo de los Lebarón estimuló a Sicilia a volver a tomar la calle y convocar a quienes gustan de sus discursos más poéticos que de propuesta para la solución de la inseguridad en el país.

EL ARRANQUE de la marcha desde Cuernavaca el jueves reciente para avanzar unos kilómetros a pie y otros sobre ruedas, y luego el regreso del contingente a la capital morelense para descansar es significativo.

Ayer la reanudación de la marcha sobre ruedas, primero, para luego aproximarse a la Ciudad de México a pie, apostó a la difusión por redes y medios tradicionales, pero perdió consistencia aislada en la autopista.

Es decir, se repitió la fórmula del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad del año 2011, pero ahora en primera fase con resultados no tan afortunados, lo mismo en difusión que en cuantía del contingente.

EL POETA-ACTOR Javier Sicilia en 2012 trató de besar al entonces opositor al gobierno Andrés Manuel López Obrador, pero éste lo rechazó; este año AMLO repite la falta de aprecio al activista social.

Al señalar el mandatario en otras palabras que no le haría el caldo gordo al activista, se confirma que ese no será el mejor camino por el que se llegue a los espacios necesarios para encontrar la ansiada paz.

El jefe del Poder Ejecutivo está empecinado en que su estrategia de seguridad es la correcta y no amerita ningún cambio, en tanto Sicilia, Lebarón y sus fieles seguidores demandan un efectivo golpe de timón.

EN ESTE punto, la llegada de los marchistas al Palacio Nacional mañana no ofrece mayores expectativas que la de un nutrido encuentro de reclamo, reflexión social, desahogo, poesía, convivencia…, no mucho más.

Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1