TAL vez porque no se ha difundido la información suficientemente o porque no se han realizado operativos, pero las cifras más recientes de contención al delito de automóviles y motocicletas ha quedado trunca.

Hasta mayo reciente la estadística no ha mostrado en suma un cambio sustancial, cuando parecía que venía una nueva etapa de trabajo directo en calles para evitar ese delito revisando a sus conductores.

Y se abre una nueva incógnita ¿entre las tareas de la Guardia Nacional estará también montar retenes para verificar que los automotores y las motocicletas no tengan reporte de robo? Habrá que verlo en breve.

GOBIERNOS vienen, gobiernos van y Antorcha Campesina mantiene el modus operandi de la protesta como arma para allegarse recursos por la simple y contundente razón que el gobierno debe de proveerle bienestar.

En algunas administraciones se ha tratado de contener ese movimiento que nació en los tiempos de gloria del priismo y que al paso del tiempo ha ido mutando para acomodarse a las circunstancias de la alternancia.

Hoy cabe la probabilidad de que, una vez más, ese grupo se mueva a conveniencia de sus benefactores en una suerte de sociedad que no va en la ruta de la productividad sino de los viciados programas sociales.

MIENTRAS el Instituto Morelense de Información Pública se esmera en armar cursillos de transparencia, un simple asomo a los espacios para la transparencia en ayuntamientos evidencia para cuanto sirve lo primero.

El argumento o pretexto es que las ya no tan flamantes autoridades municipales tienen plazo para acomodarse, pero a ya más de medio año de estar enchufados al presupuesto, la transparencia es un sueño.

De poco abona al desarrollo de una sociedad que en el supuesto de que hay instituciones para transparentar el ejercicio del servicio público y la rendición de cuentas, parece como si no hubiera nada, aunque cuesta…

EL punto no es si la diputada de la LIII Legislatura Beatriz Vicera A. fue vista por muchos como “prófuga” o si salió de su encierro para dar algo de claridad, sino que le toca ir a un juzgado y enfrentar un juicio.

Por: E. Zapata / opinion@diariodemorelos.com / Twitter: @ezapata1