SI NO es por el maravilloso clima de Morelos, no se entiende por qué se le ocurrió al Comité Ejecutivo Nacional del PRI nombrar como delegado regional (Morelos incluido) a un allegado a Javier Duarte.

 

O tal vez no sea un premio, sino un castigo, que Erick Lagos Hernández represente al CEN en Morelos y tres estados más. Castigo no solo para él, sino también a lo que queda de la tribu tlahuica tricolor.

 

¿Que no es castigo para el PRI-Morelos? A poco ya se les olvidó que en junio de 2017 habían nombrado como delegado provisional a Fernando Charleston, otro allegado a “Javidú”, tanto, que fue su secre de Finanzas.

 

POR CIERTO, uno que entra en esa máxima de la sabiduría popular de que “Nadie es profeta en su tierra” es el priista Samuel Palma César, que acá los diferentes grupos tricolores no lo han dejado trascender.

 

Palma César carga en su palmarés haber sido asesor de Luis Donaldo Colosio y ahora se desempeña como presidente la Comisión Nacional de Diagnóstico, alias, el equipo que analiza la paliza del 1 de julio.

 

El cuernavacense dijo: “Los primeros sorprendidos por las listas de candidatos fuimos los priista. Se exportaron a las regiones las pugnas nacionales. Las luchas entre las cabezas se convirtieron en guerras.”.

 

METIDOS EN la sabiduría popular, para muchos priistas domésticos  aplica aquello de “Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta”, como en otros momentos ha sido su sede en calle Amacuzac.

 

Hoy, por el contrario, el edificio del tricolor es páramo desolado, con una dirigencia poco ambicionada, si acaso una tablita cuando sea el momento de renovación de dirigencia; pero, hoy, es un fantasma.

 

De momento no hay mucho qué exprimirle al PRI Morelos, a la fuerza ha dejado de ser la agencia de colocación de empleos en la que ha consumidos millones de pesos, incluso en años que no son de elecciones.

 

VIEJO Y endeudado, hoy el PRI no ve a alguien que levante la mano para empezar una incierta recuperación, porque en el mejor de los casos la apuesta de recuperación sería a tres años, si no es que a seis.

 

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