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VALOR. En un escenario estatal cotidianamente saturado por la estridencia de la política, las legítimas exigencias sociales y las cifras de seguridad que agobian, la historia de la pequeña Gina —de apenas un año de edad— emerge como una poderosa lección de humanidad, desprendimiento y amor puro que sacudió los pasillos del Hospital General Regional Número 1 del IMSS en Cuernavaca.

La decisión de su familia de autorizar la donación de sus órganos, en el momento de mayor dolor imaginable para unos padres, no solo convirtió a la menor en la donante más joven de los últimos diez años en la entidad, sino que otorgó de inmediato una segunda oportunidad de vida a otros tres niños mexicanos.

Mientras la burocracia y las dinámicas cotidianas nos vuelven a veces insensibles, este acto de solidaridad nos recuerda la urgencia de humanizar nuestra convivencia social.

La cultura de la donación de órganos en nuestro país y en el estado sigue enfrentando el reto de derribar mitos y tabúes. El llamado de la madre de la menor a “hacer conciencia sobre la importancia de la donación infantil” debe resonar con fuerza.

Los pasillos médicos que despidieron a Gina entre aplausos nos dejan una certeza: incluso las almas más pequeñas tienen la fuerza necesaria para cambiar y salvar el mundo de otros. Que su luz sirva de ejemplo para todos.

RESTAURANTEROS. El Día del Padre se como el oxígeno que el sector restaurantero requiere tras un arranque de junio bastante flojo. La expectativa de la Canirac de elevar las ventas hasta 40% representa la oportunidad de recuperar ingresos y dinamizar la economía local.

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Ezapata
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