1.
Hace semanas que un grupo de profesionales de los museos nos reunimos a platicar semanalmente, vía zoom, con Carlos Villaseñor, reconocido promotor cultural, asesor para la UNESCO en materia de salvaguarda del patrimonio cultural. El motivo de nuestras cada vez más entusiastas reuniones fue la construcción de una propuesta comunitaria de apoyo a los museos, tomando en cuenta las condiciones críticas actuales. Del documento presentado el jueves pasado a varios titulares de cultura de la zona centro occidente del país extraigo los párrafos siguientes:
El INEGI registra, en 2019, la existencia de 1177 museos. Las temáticas de sus acervos son la Historia (44.3%), seguida del Arte (23.4 %), la Arqueología y la Ciencia 10.8%). Es necesario resaltar que los museos son aquellos recintos que, sin fines de lucro, tienen la misión de adquirir, conservar, investigar, comunicar y exhibir los bienes culturales significativos para la construcción de la identidad individual, comunitaria y nacional.
Si no fuera por los museos, los bienes muebles integrantes de nuestra diversidad cultural estarían resguardados en colecciones privadas, en centros de investigación, en archivos o en laboratorios; muy lejos de acceso público, y por lo tanto limitados para conformar la manera de estar en el mundo de los mexicanos.
Los museos hacen posible que la población, los migrantes y nuestros visitantes ejerzan su derecho de acceder al patrimonio cultural de la diversidad creativa de los mexicanos.
Según reporta el INEGI durante el 2019 el conjunto de los museos reportó la cantidad de 62.1 millones de visitantes, lo cual representa casi la mitad de la población de país circulando por los museos.
En términos del Artículo 190 (bis) que se propone adicionar, el informe citado, indica claramente que para el turismo nacional e internacional, la visita a Museos y Zonas Arqueológicas son dos de los más importantes motivadores de la práctica del turismo cultural; de donde es posible afirmar que Efimuseos tendrá un impacto en el mejoramiento y conservación de la oferta del turismo cultural en nuestro país.
No obstante la enorme trascendencia de su misión, en el año 2019 solamente el 69% de los museos recibidos algún tipo de financiamiento gubernamental, del cual únicamente el 19.5% fue de origen federal. Es decir, el 71.5 % de operación de los museos se lleva a cabo con recursos de una fuente distinta al gobierno federal.
El 30.4 de financiamiento a museos proviene de la iniciativa privada mediante aportaciones directas o a través de recursos autogenerados.
El 35% de financiamiento a museos proviene del ámbito municipal.
El 57.3 de los museos son gratuitos. Y el 20.5 % aplica la gratuidad algunos días de la semana o a cierto tipo de visitantes (adultos mayores, alumnos con credenciales, etc.).
2.
Actualmente son muy grandes las necesidades y, debido a la falta de presupuestos, son también muy grandes las carencias cotidianas y acumuladas. Baste mencionar, por ejemplo, que ante la falta de plazas formales, actualmente un promedio del 39.3% del personal es voluntario o está presentando servicio social.
Por otra parte los museos requieren condiciones de seguridad, iluminación, temperatura y humedad que permitan la conservación de los bienes que custodian. Además requieren contar con espacios adecuados para los servicios de mediación educativa, de restauración, investigación, biblioteca, sanitarios, etc.
Si bien el sistema de pago en especie ha permitido incrementar el acervo de los museos institucionales, estatales y municipales, la lógica por la que estas obras ingresan a los recintos no necesariamente corresponde con las necesidades del guión científico y con las necesidades de la población beneficiaria.
3.
En México no existe un mecanismo ágil, transparente y eficiente, que fomente la participación de fuentes de financiamiento complementarias, que más allá de los servicios básicos, los salarios y los recursos indispensables para la operación cotidiana, aporten recursos destinados a sufragar las otras actividades que se desarrollan en los museos.
A partir de marzo del 2020 el gobierno federal decretó la suspensión de todas las actividades no esenciales de los museos, como una medida sanitaria para combatir la pandemia SARS-2-COV.
Es necesario aclarar que el cierre de los museos no suspende, ni pospone las necesidades de limpieza, mantenimiento, conservación y restauración de las piezas que custodia, ni el mantenimiento y limpieza de los espacios públicos.
Por otra parte la crisis ha generado gastos adicionales que deberán ser sufragados en preparación para la reapertura.
4.
Por lo anterior se propone adicionar el Articulo 190 (bis) del Impuesto Sobre la Renta, un estímulo fiscal que permitiría a los contribuyentes solventar parte de sus obligaciones hacendarlas, mediante crédito fiscal equivalente al monto que en el ejercicio fiscal de que se trate, aporte al desarrollo museístico (continuará).

Por María Helena González / helenagonzalezcultura@gmail.com


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