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Dentro de la amplia variedad de bebidas a nuestro alcance, la de elección debe ser el agua.
La ingesta de alimentos con alto contenido hídrico también contribuye a mantener un nivel adecuado de hidratación, por lo que en adultos con una dieta rica en frutas y hortalizas puede ser suficiente beber un mínimo de 750 mililitros de agua.
No obstante, las necesidades de cada persona varían en función de muchos factores como las condiciones de temperatura y humedad, por lo que la cantidad diaria de agua recomendada puede aumentar.
El mejor sistema para mantenernos hidratados, según informa la nutricionista, es “seguir el instinto de la sed como respuesta natural y llevar una alimentación saludable rica en frutas y verduras”.
“La recomendación general es beber agua en todas las comidas y entre horas cuando se tenga sed”. Sin embargo, esto sólo es válido para adultos, ya que en niños pequeños y en personas mayores este mecanismo no es suficiente para mantener los niveles de hidratación. “A ellos se les debe ofrecer agua con regularidad, sobre todo si hace mucho calor, aunque no tengan sed”.
Cuando aumentan las pérdidas de agua por transpiración debido a las altas temperaturas, el cuerpo necesita reponer líquidos. “Una pérdida del 1% del peso corporal se compensa en un margen de 24 horas sin que suponga ningún riesgo para la salud”, afirma Anabel Aragón.