Cuernavaca, Morelos.- Justo el 10 de mayo, Rocío Hernández, de 48 años, cuando empezaba el festejo por el Día de las Madres, comenzó también con los síntomas de COVID-19, aunque no lo sabía aún.

“Ese día me sentí fatal, fueron momentos tan difíciles que ni probé el pastel que había comprado para celebrar. Todo fue confuso, porque aparte padezco de la diabetes, así que viví días muy complicados, pues mi con mi médica de cabecera no podíamos precisar si era dengue, el azúcar en la sangre o el virus SARS-VoS-2”, comenta ahora ya superada la enfermedad.
Al día siguiente, lunes en la tarde, se realizó la prueba y “fue cuando que me dijeron usted padece del COVID-19. Sentí terror, esa es la palabra y no por mí, sino por mi hijo y mi madre, porque ellos dependen totalmente de mi. Así que desde el principio me alejé de mis seres queridos y empecé la cuarentena completamente en una recamara de la casa y ellos se quedaron en una bodega que se habilitó para estar separados, y evitar contagiarlos. Eso me aterraba aún más, que pudiera transmitirles el virus”.

A diferencia de otras personas, Rocío está segura del lugar donde se contagió, Como abogada que es, visitaba seguido las oficinas de la Fiscalía Regional ubicada en Jojutla.
“Pienso que me contagié a finales del mes de abril en alguna de las oficinas de la fiscalía de Jojutla, donde contacté a varias personas. Lo digo, porque después me enteré que algunas gentes tenían COVID, pero se lo callaron y no fueron honestas; me imagino que para no ser discriminadas o señaladas o simplemente para no perder alguna oportunidad de seguir trabajando, no sé cuáles fueron las causas por las que no dijeron la gravedad del asunto, y eso las hace deshonestas”.

Y señala que “en esto también se deberían enfocar las autoridades de todos los niveles, y más los de brindar salud, y gubernamental, para reducir los contagios masivos”.
Para Rocío Hernández, el momento más crítico fue cuando el oxímetro mostró que “mi oxigenación bajo radicalmente de 92 a 85 de oxígeno en la sangre, y los niveles de azúcar no bajaban de 200. Fue entonces cuando el Infectologo que me atendía me pidió que acudiera al IMSS de Zacatepec a que me atendieran y así lo hice”.

 

En el  hospital

Así que se tomó la decisión e ingresó al área COVID, “porque si seguía sin atención médica, mi pulmón derecho no estaba drenando, podría colapsar. Tuve que aceptar esa dura decisión”. Ahí adentro, el escenario era otro.

“Un momento indescriptible, fue cuando las dos señoras que estaban a mi lado murieron. La que estaba al lado izquierdo una enfermera le leyó una carta de su hija y a los diez minutos falleció. La otra a los dos días murió, comenta Rocío.

En la cama de hospital, consciente, tuvo un momento peculiar. “Cuando estaba en cama miré por la ventana dos palomas y para mí esa fue una manifestación divina, así que le pedí a Dios que me hiciera el milagro y me dejara vivir y gracias a Dios sobreviví al COVID-19, creo que Dios me está dando una segunda oportunidad”.

Rocío tiene una recomendación para las personas. “Que se alimenten bien y sobre todo sanamente y tomen mucho el jugo verde, prometo que les ayudará, consiste en licuar con agua, apio, espinacas, zabila, nopal y pepino. También mientras estén sanos adoren a sus padres, hijos, hermanos y pareja, hagan actividades como bailar, rezar, no guarden rencor, ni peleen por cosas que no valen la pena”. 

"Pienso que me contagié a finales del mes de abril en alguna de las oficinas de la fiscalía de Jojutla, donde contacté a varias personas. Lo digo, porque después me enteré que algunas gentes tenían COVID.” Rocío Hernández

Por: Luis Flores / luis.flores@diariodemorelos.com


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