El investigador Eduardo Calixto González refirió que 1.2 por ciento de la población en el mundo tiene alexitimia, lo que significa que no reconoce sus emociones, ni las de los otros.
Los niveles de violencia que se viven en el país son multifactoriales, están relacionados con procesos biológicos, estado psicológico y ambiente social, por lo que se requiere ser más conscientes de cuáles son los detonantes que llevan a las personas a alterarse, consideró el investigador de la Facultad de Psicología de la UNAM, Jaime Eduardo Calixto González.
“No detectamos el nivel de violencia en el que estamos alrededor, y esto es algo que ha pasado en este país en los pasados 25 o 26 años, con un ambiente donde aumenta la violencia en la casa, en la escuela, etcétera. Eres el adulto y sigues pegando como te pegaron a ti, es decir, aprendiste esa violencia, la repites y no la detectas. Si trabajáramos más en identificar qué es violento en el lenguaje, la postura, la manera como dices las cosas, nos haríamos más conscientes de que hay que cambiarlo”, reflexionó.
En la charla “Violencia ¿Biológica o social?”, ofrecida en el auditorio de la Casa de las Humanidades, el doctor en Investigación Biomédica Básica precisó que cuando una persona agresiva obtiene una ganancia secundaria y otro lo ve, automáticamente lo copia, pues es más fácil ser violento para llamar la atención.
ENTENDER LOS LÍMITES
Dijo que entender los límites y las consecuencias claras de nuestras acciones es lo que nos hace normarnos, pero cuando se daña la corteza prefrontal y el miedo y la culpa nos controlan, es posible tener un individuo sociópata, psicópata o un asesino serial.
Si bien la afectación en esa región es más común en los jugadores de futbol americano, boxeadores o jugadores de deportes de contacto, también se puede dañar por golpes en la cabeza en el hogar o padecer migrañas, añadió.
“Hay que entender que hay situaciones que se pueden controlar y otras que no. La pregunta es: qué nos pasó entre los 7 y 14 años, qué hacemos con eso y cómo lo controlamos. Un elemento fundamental para lograrlo es respirar, pues automáticamente cuando te escuchas respirar haces que la amígdala cerebral se bloquee. Si hay buena salud mental se sale del problema”, comentó.
Calixto González explicó: si tenemos un buen grado de salud mental, la mayoría experimenta que no es malo enojarse, sino ejercer violencia; el estrés hay que vivirlo hasta 90 minutos, si toma más de ese tiempo existe un problema. Si una persona comienza a discutir con su reflejo en el espejo y se enoja demasiado, hay dificultades, requiere ayuda.
