CUERNAVACA, MORELOS.- “Durante la década de los 60 el mercado pertenecía a un banco, con el cual teníamos una cuenta pendiente. Cuando se terminó de pagar pasó a manos del Ayuntamiento de Cuernavaca,  cuyas autoridades  nombraron a líderes en diferentes tiempos”, comentó doña Guadalupe Rojas, comerciante.
Agregó que “ellos se encargaron de acabar con el mercado, pues cambiaron muchas áreas de esparcimiento para convertirlas en bodegas o espacios para más comercio, y las áreas libres, donde jugaban los niños, desaparecieron.
“Por ejemplo, en el área del ahora parque Cri-Cri había una enorme piedra y le llamaban ‘la piedra encantada’, la cual removieron; ahora está afuera del Museo Cuauhnahuac”.
Doña Guadalupe comentó que su yerbería lleva su nombre porque “soy creyente y es mi nombre”.
“En cuanto a mi talento de saber de la yerbería, es herencia, pues mis abuelos, padres y suegros tradicionalmente fueron los originales yerberos y sabían curar muchos males, tales como el empacho, caída de mollera, susto, enfermedades del estómago, cabeza, peso, matriz y musculares, entre otros”.
“Quiero decirle que las plantas tienen tres nombres, que van desde lo científico, vulgar hasta común. Conozco todas y hay muchas plantas medicinales que curan desde la diabetes, riñón, circulación, inflamación intestinal, nerviosismo, muscular, gastritis, colitis y más malestares internos.
“He podido ayudar a mucha gente que tiempo después me viene a agradecer con mucha alegría y esa es mi recompensa, aparte de que me recomiendan con clientes”, dijo doña Lupe.
El local despide un rico aroma y equilibra los olores del mercado ALM; “eso dicen muchas personas que se paran aquí a comprar, es algo muy natural de mi puesto, pues las plantas y demás artículos poseen su aroma y es fuerte.
“Me gusta muchísimo mi trabajo y lo seguiré haciendo con mucho amor. Felicito a mis compañeros comerciantes y al público consumidor, pues saben valorar este bonito mercado.
“No somos cochinos, pues limpiamos bien nuestra área y quisiéramos limpiar más a fondo, pero no se presta por cuestiones de infraestructura”, finalizó.

"Me gusta muchísimo mi trabajo.  Felicito a mis compañeros comerciantes y al consumidor, pues saben valorar este bonito mercado.” Guadalupe Rojas, comerciante del ALM

Doña Lupe. Recuerda cómo eran los primeros años del mercado ‘Adolfo López Mateos’ de Cuernavaca.

 

Por: LUIS FLORES
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