Monterrey.- Con un estimado de 14 a 18 millones de perros, México es el país con el mayor número de población canina en América Latina, la cual es blanco fácil de parásitos, reveló Camilo Romero, investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

Previo al XVIII Simposio de Actualización Veterinaria, que tendrá lugar aquí el próximo 19 de febrero, el médico veterinario zootecnista e investigador en parasitología del Centro Universitario Amecameca de la casa de estudios señaló lo anterior.

Refirió que en las grandes ciudades del país al menos 46 por ciento de los perros tienen algún tipo de parásito y en zonas rurales hasta 78 por ciento.

Por ello, señaló, la importancia de sensibilizar a los dueños y médicos veterinarios del enorme problema de salud pública que representan las enfermedades parasitarias.

Es así que, para analizar la situación que prevalece en México en esta materia, el próximo 19 de febrero se llevará a cabo en esta ciudad el XVIII Simposio de Actualización Veterinaria Bayer, en Cintermex.

Perros y gatos son, para muchas personas, los mejores animales de compañía, pero también son el blanco favorito de diversos parásitos, apuntó.

Algunos de éstos parásitos con la habilidad de transmitirse fácilmente a los humanos y provocar complicaciones como pérdida de la visión, problemas respiratorios crónicos, daño gastrointestinal y neurológico, así como quistes en hígado y pulmones, refirió.

Romero expresó, en un comunicado, que de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), de los mil 415 patógenos humanos conocidos en el mundo, 61 por ciento pueden transmitirse de un animal al ser humano.

Alertó que son las enfermedades parasitarias las que más causan problemas a la salud humana al ocasionar síndromes y exacerbación de enfermedades crónicas, las cuales por desconocimiento, difícilmente suelen asociarse a un cuadro parasitario

“Con una población canina estimada de entre 14 y 18 millones en el país , considerada una de las mayores en América Latina, se estima que en las grandes ciudades al menos 46 por ciento de los perros tienen algún tipo de parásito", subrayó.

Destacó que “en zonas rurales la incidencia se incrementa hasta 78 por ciento, por lo que debe considerarse un problema de salud pública que requiere la atención por parte de la comunidad veterinaria y los dueños de las mascotas”.

La falta de higiene, el inadecuado manejo de las heces, la exposición con otros animales, la etapa de desarrollo, el estado nutricional, el ambiente donde vive y la ausencia de un control veterinario, son los principales factores que hacen proclive a una mascota de tener parásitos, indicó.

Estas situaciones adversas, señaló Romero, representan una alta posibilidad de transmisión para quienes conviven cotidianamente con ellos.

Mencionó que los síntomas de parasitosis en las mascotas dependen del agente infeccioso adquirido.

Por ejemplo, explicó, en los perros puede afectar el tracto digestivo, la piel u otro sistema, ocasionando vómito y diarrea, aspecto deprimido, bajo peso y cabello en malas condiciones.

No obstante, continuó, algunos parásitos pueden estar presentes en los perros sin generar ninguna manifestación, pero con un alto factor de riesgo para los humanos.

Indicó que además de los parásitos internos, también están los parásitos externos transmitidos por pulgas, chinches y garrapatas, con el potencial de provocar serias enfermedades para las mascotas y los seres humanos, como la borreliosis (enfermedad de Lyme), la fiebre manchada, la bartonelosis (enfermedad del arañazo del gato), entre otras.

Como veterinarios, consideró el experto, es fundamental brindar un manejo integral de la parasitosis en las mascotas, a través del conocimiento puntual de los parásitos prevalentes en la región, las características específicas del animal - estado de salud, raza, hábitat - y las guías clínicas para cada parásito.

Esto anterior, dijo, con el fin de brindar una adecuada estrategia de tratamiento para la mascota, la cual puede incluir el uso de collares o pipetas con la capacidad de repeler eficazmente los parásitos internos y limitar la acción de los parásitos externos a través del control de pulgas y garrapatas.