Ciudad de México.- La espera terminó y el Estadio Azteca volvió a latir. En una noche cargada de nostalgia y modernidad, la Selección Mexicana igualó 0-0 ante su similar de Portugal, en un encuentro que sirvió para reinaugurar la máxima catedral del fútbol mundial de cara a la próxima justa mundialista.

El inmueble lució una estampa imponente, arrancando suspiros y elogios incluso de la prensa y figuras del balompié europeo. Sin embargo, más allá del resultado táctico y el orden defensivo impuesto por el equipo de Javier "Vasco" Aguirre, el foco de atención se centró en un hombre: Álvaro Fidalgo.

Un debut con el corazón en la mano

El exídolo del América y actual mediocampista del Real Betis, finalmente vivió su primera noche como "Guerrero Azteca". Tras completar sus trámites ante la FIFA, Fidalgo saltó como titular y fue recibido con una ovación que retumbó en cada rincón del estadio.

Antes del silbatazo inicial, alentado por el capitán César Montes, "El Maguito" tomó la palabra en la charla grupal. Visiblemente conmovido, el naturalizado mexicano dejó clara su postura:

“Gracias a todos por la bienvenida de estos días. Tienen aquí a una persona, un amigo, para lo que necesiten. Me voy a dejar la vida por el grupo… ¡Vamos!”, arengó Fidalgo, sellando su compromiso con el grupo y la afición.

Rumbo al 2026

Aunque el grito de gol se quedó ahogado en las gargantas de los miles de asistentes, la sensación general es de optimismo. El funcionamiento del equipo mostró solidez y la adaptación de Fidalgo al esquema de Aguirre parece ser la pieza que faltaba en el mediocampo nacional.

México continúa su preparación con la mira puesta en ser un anfitrión histórico, con un Estadio Azteca que ya está listo para volver a ser el centro del universo futbolístico.

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