Un equipo de científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) obtuvo la primera imagen tridimensional del interior del volcán Popocatépetl, uno de los más activos del mundo.
El hallazgo, resultado de cinco años de expediciones, análisis sismográficos y el uso de inteligencia artificial, permitió identificar el punto donde se acumula el magma, información clave para comprender la actividad del coloso y fortalecer los protocolos de protección civil.
El resultado difiere del clásico dibujo escolar de un volcán con una chimenea conectada a una cámara magmática. Esta primera tomografía sísmica tridimensional alcanza 18 kilómetros debajo del cráter y muestra posibles bolsas de magma a distintas profundidades, separadas por material sólido y más numerosas hacia la zona sureste.
Los investigadores instalaron 22 sismógrafos alrededor del volcán, casi el doble de los equipos utilizados tradicionalmente, lo que permitió recopilar miles de registros cada segundo.
Con estos datos, y mediante algoritmos de inteligencia artificial adaptados específicamente al Popocatépetl, se clasificaron distintos tipos de señales sísmicas y se infirieron las características del subsuelo, como temperatura, estado y profundidad de los materiales.
El proyecto, encabezado por el vulcanólogo Marco Calò, incluyó diversas expediciones al cráter del volcán.
