Víctor Manuel Miranda Guerrero es el único morelense al que le fue perdonada la pena de muerte, luego de que el gobernador de California, Estados Unidos, el demócrata Gavin Newsom, anunciara una suspensión de las ejecuciones en su estado. Junto con él, son 39 presos mexicanos que se han salvado de una eventual ejecución.
Por lo anterior, este miércoles 27 de marzo, en la explanada del zócalo de Cuernavaca, la Confederación Internaciona de Morelenses y Migrantes Morelenses, presidida por Pablo Antonio Castro Zavala, ofrecerá una conferencia de prensa para celebrar con júbilo la orden emitida por el gobernador de California.
El gobernador firmó una orden ejecutiva que impone de moratoria inmediata a la pena de muerte en California antes de que el estado aprobara una nueva inyección letal, que hubiera conducido a la muerte a decenas de presos con ejecución pendiente.

 

Newsom en su tercer mes de gobierno declaró que abolir la pena de muerte “es una obligación moral y en honor a la justicia”.
“No puedo aprobar la ejecución de cientos y cientos de seres humanos, sabiendo que entre ellos habrá seres humanos inocentes”, declaró el gobernador.
La medida deja sin ejecución a 737 presos condenados a muerte, entre ellos a 40 de nacionalidad mexicana, de acuerdo con las cifras que proporcionó la cancillería mexicana el año pasado.
California es el estado con más mexicanos hasta ahora condenados a muerte, invariablemente acusados de homicidio con agravantes, o de primer grado.
El gobernador calificó de “un fracaso” el sistema de pena de muerte de California.

 

 

La historia de Miranda Guerrero

Víctor Manuel Miranda Guerrero es oriundo de Cuernavaca, Morelos; fue sentenciado a muerte por un jurado de California, en Estados Unidos, y su proceso enfrentó varias inconsistencias que han sido alegadas en su defensa por varias organizaciones.
El cuernavacense enfrenta los delitos de robo, homicidio y violación en agravio de la norteamericana Bridgett Elizabeth Ballas, en noviembre de 1999; sin embargo, su aprehensión se dio hasta junio del año 2000, cuando éste se encontraba laborando en un restaurante.
"Fue sentenciado a la pena de muerte hace unos años, desgraciadamente es uno de los casos que por falta de representación legal, no hablar inglés, no haber sido notificado el Consulado mexicano a tiempo; hubo varias inconsistencias que son las que llevaron a esta situación", explicó Pablo Castro, presidente de la Confederación Internacional de Morelenses, en 2017.
A Miranda Guerrero se le acusa de estos hechos, que él niega; en las tres visitas que le han realizado representantes de la Confederación, "él dice que no estuvo en el lugar de los hechos, que no conoce a la gente con la que se le vincula y él a confesado que es inocente", señala el presidente de la organización.
Ante este caso, organizaciones buscaron evitar lo ocurrido con Édgar Tamayo Árias, que desafortunadamente por irregularidades en el juicio, no se pudieron presentar pruebas a su favor y fue ejecutado
En el caso de Víctor Manuel, él viajó en 1998 a Estados unidos, cuando tenía 18 años de edad; se desarrolló como ayudante de cocina en Santa Ana, California, en el condado de Orange. De acuerdo a la versión de los familiares, el 27 de noviembre de 1999, camino a su trabajo encontró a una mujer mal herida, misma que intentó ayudar, pero ésta ya había perdido la vida, por lo que él y su acompañante se retiraron del lugar.
Después fue aprehendido y el jurado estableció enviarlo a la Prisión Estatal de San Quentin, donde esperó más de 15 años la sentencia.