Las devastadoras inundaciones en Sikkim, en el norte de India, generadas por el desbordamiento de un lago glacial y lluvias torrenciales, han arrastrado explosivos y munición militar, provocando la muerte de al menos una persona. Este trágico incidente ha desencadenado la alarma en la región, donde las autoridades locales instan a extremar las precauciones.
Hasta el momento, las súbitas inundaciones han cobrado la vida de cerca de una veintena de residentes en el estado norteño, mientras que más de un centenar permanecen desaparecidos, manteniendo en vilo a los equipos de rescate que trabajan incansablemente.
Una explosión de una granada de mortero en el distrito de Jalpaiguri, en el vecino estado de Bengala Occidental, resultó en la muerte de una persona y dejó a otras cinco heridas, todas pertenecientes a la misma familia, como consecuencia de los explosivos arrastrados por la corriente.

La región de Sikkim, estratégicamente importante por su presencia militar y su frontera compartida con China, ha emitido una advertencia sobre los explosivos y municiones militares desplazados por las inundaciones. Las autoridades han enfatizado la peligrosidad de manipular o recoger estos objetos, instando a la población a informar de cualquier avistamiento a las autoridades correspondientes.
Las aguas del río Teesta, desatadas por las inundaciones, han ocasionado la destrucción de más de una decena de puentes, sepultado vehículos y hogares, y causado numerosas víctimas mortales a su paso por distintos distritos.
El desastre comenzó con el desbordamiento del lago glaciar Lhonak, intensificado por una semana de lluvias persistentes en la región. El colapso de la presa hidroeléctrica de Chungthang, uno de los mayores del país con capacidad para generar mil 200 megavatios, contribuyó a la magnitud de las inundaciones.
La catástrofe en Sikkim se suma a las trágicas inundaciones que afectan anualmente a la región del sur de Asia durante el periodo del monzón, entre mayo y septiembre. Este incidente subraya la creciente amenaza del cambio climático, que podría aumentar la frecuencia de desbordamientos glaciares debido al aumento de las temperaturas globales.
