Cuernavaca, MORELOS.- Ayer, beneficiarios de la Ruta de la Salud se sintieron agraviados de manera directa, en su salud y economía, por los ataques a unidades que los trasladan de forma gratuita y en condiciones dignas, a la zona de hospitales, en Emiliano Zapata, donde reciben consulta médica y terapias.
Jorge Jiménez es vecino de la colonia Satélite, se encuentra en silla de ruedas y además se recupera de una cirugía vesícula; ayer tuvo que pagar 80 pesos para llegar a su terapia en el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE).
Hasta antes del inicio de la Ruta de la Salud, pagaba en promedio 180 pesos en taxi cada vez que acudía a terapia porque ninguna ruta está acondicionada para trasladar a discapacitados.
“Ayer el camión no pasó, nos dijeron que hubo un problema” y, entonces, se vio forzado a pedir a un taxista que lo llevara y, como antes, su acompañante tuvo que hacerse cargo de meter la silla de ruedas en la cajuela.
Susana Lezama Vega, de la asociación civil “Con Nosotros”, dijo lo que todos saben: las rutas no tienen las condiciones para dar un servicio de calidad a personas discapacitadas y adultos mayores.
Entonces, la Ruta de la Salud -que el DIF estatal en convenio con  Pullman de Morelos, puso en operación en 2016- “no les afecta en nada”; por el contrario, al negar el servicio a quienes lo necesitan, les causan un grave daño.
Lezama Vega sabe de lo que habla. Tiene un hijo discapacitado de 28 años, al que tuvo que cargar en peso hasta los 14 años, para llevarlo a terapias de rehabilitación; muchas veces, lo tuvo que hacer en un limitado transporte público  en el que sufrió por los dos.
Pidió a los concesionarios del transporte público ser empáticos con la población que necesita un transporte digno y ahora lo tiene con la iniciativa del DIF estatal.
“Les pido que sean empáticos, que colaboren con lo que pueden, que es permitir que esa ruta siga haciendo su función.”

Hechos. Los agresores cerraron el paso a dos unidades de Ruta de la Salud en la Paloma de la Paz y en la avenida Domingo Diez y rompieron las válvulas de las llantas delanteras, dejándolas imposibilitadas para continuar circulando.

"Estoy indignado y me molesta mucho, es vergonzoso este tipo de hechos, pido por favor dejen trabajar a estas unidades, las rutas normales quieren cobrarnos.” Manuel González, bolero discapacitado

"Esto es aberrante, los ruteros son los primeros que deberían apoyarnos y dejar de quejarse ante esta situación, no entiendo su molestia, qué es lo que quieren. Ernesto Valencia, empleado con discapacidad

"Estoy muy molesto por la conducta de barbarie por parte de los señores ruteros, espero nunca estén de una situación de discapacidad y los traten de la misma forma.” Ricardo “N”, discapacitado

 

Por: ANTONIETA SÁNCHEZ
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