La ambiciosa misión espacial "Peregrine", una colaboración entre la NASA y la empresa privada Astrobotic, se ve truncada por inesperados fallos técnicos que impiden su llegada a la Luna. La nave, que partió el 8 de enero en la primera misión del año, regresa a la Tierra de manera forzada y se espera que impacte el próximo 18 de enero, marcando un inusual desenlace para esta expedición lunar.

El desafortunado episodio se debe a un fallo en la propulsión y la pérdida de combustible, detectados poco después del anómalo despegue. Astrobotic y la NASA han anunciado conjuntamente la decisión de estrellar la nave contra la atmósfera terrestre, una medida considerada como la opción más segura y responsable dadas las circunstancias.

"Trabajando con la NASA, hemos recibido aportes de la comunidad espacial y del Gobierno de EE UU sobre el curso de acción más seguro y responsable para terminar la misión Peregrine. Hemos tomado la difícil decisión de mantener la trayectoria actual de la nave espacial para reingresar a la atmósfera terrestre", expresó Astrobotic en un comunicado.

La fecha estimada del impacto es el 18 de enero, al norte de Australia, a unos 375.000 kilómetros de distancia. Aunque aseguran que no hay riesgos de seguridad asociados a la reentrada de "Peregrine", la noticia representa un revés para la comunidad espacial y para las cargas de clientes a bordo, incluyendo experimentos de la NASA para estudiar la Luna.

Peregrine Uno, parte del programa Commercial Lunar Payload Services (CLPS) de la NASA, estaba destinado a ser el primer descenso robótico comercial estadounidense. Este contratiempo se suma a otros eventos recientes en la exploración lunar, como el accidente ruso y los fracasos de misiones israelíes y japonesas.

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