Nuevamente, otra persona en situación de calle murió ayer por la madrugada en el centro de Cuernavaca. Diario de Morelos recabó testimonios sobre este sector vulnerable de la población, y algunos de sus integrantes expresaron que cuando un compañero o un conocido muere no queda más que desearle un buen camino, ya que al ser habitantes de las calles no cuentan con dinero y mucho menos con familia.
“La fosa común es el panteón de nosotros, de los de la calle, los que no tenemos techo. Pero eso sí, aunque sea un rosario le deberíamos de hacer al que murió”, expresó Bryan Amadeus, quien desde hace 20 años vive en situación de calle con otras cinco personas, en la Av. Adolfo López Mateos.
Carlos Alexis, amigo y compañero de Bryan Amadeus, compartió su sentir, y dijo que “por más que quisieramos no podemos hacer nada más que avisar a su familia, si es que tiene, si no pues no sé; la verdad, está muy cabrón eso. Cuando fallecen yo apoyo con lo que se tenga, a la familia, con un café, galletas, pan, o no sé, lo que pueda darles de corazón”, agregó Alexis.
Por más que quisieran darle una santa sepultura, sus limitaciones no se las permiten. Amanda, quien también es compañera de los entrevistados, manifestó que la muerte se ha vuelto algo muy común entre ellos, que en varios momentos “ni se dan cuenta” que falta alguien de sus “camaradas”.
“Lo que pasa es que luego se los lleva la patrulla, los desaparecen, se van a morir a otro lado y dejamos de saber de ellos. Por eso aquí nos cuidamos para que no nos pase nada porque aquí está peligroso, este mundo es peligroso”, expresó Amanda con voz cortada.
Uno de los entrevistados señaló que en estas condiciones, “no se sabe si la muerte sigue siendo algo feo o algo bueno” para las personas que viven desde hace años en la calle.
