Desde el año pasado, Deisy y sus cuatro hermanitos trabajan en los semáforos de Cuernavaca, realizando malabares y pidiendo alguna moneda para poder comprar comida durante el transcurso del día. Los cinco menores son originarios del estado de Chiapas, y de acuerdo con su hermana mayor, migraron a Morelos para buscar mejores ingresos económicos que en su tierra natal.
“Vivimos con mis papás en un cuarto que ellos rentan. Aquí pedimos dinero y ya en la tarde nos regresamos a nuestra casa. Nosotros venimos de Chiapas”, expresó Deisy, la hermana mayor y a quien le toca cuidar de sus hermanos.
Uno de los lugares donde trabajan estos menores es el semáforo de Las Palmas, conocido por la glorieta del Niño Artillero, y del cual han hecho su “parque de diversiones”, pues ocupan las jardineras y un registro sin tapa para jugar al escondite, incluso, un par de fotografías que fueron tomadas por un usuario de redes sociales, visibilizó a estos niños, señalando que vivían en las calles y totalmente abandonados.
Sin embargo, los niños y los comerciantes que trabajan en la zona negaron las afirmaciones del usuarui de redes sociales, aseguraron que estos infantes viven con sus padres, quienes también trabajan en los semáforos de la Barranca de Amanalco y en la Av. Cuauhtémoc.
Los cinco niños son menores de 13 años, desafortunadamente ninguno asiste a la escuela y todos los días se ganan la vida haciendo malabares o pidiendo dinero en los distintos semáforos de
Cuernavaca.
Desde su inocencia, ellos manifestaron que les gusta asistir a la glorieta del Niño Artillero, pues ahí es donde ganan más dinero y se divierten jugando entre las jardineras. También mencionaron que les agrada cuando la gente les invita algo de comer o les lleva algún juguete.
Pese a que son muy jóvenes, reconocieron que alguna institución los puede separar de su familia para llevarlos a algún albergue, por lo que Deisy relató que han tenido que “echarse a correr” o esconderse cuando ven a algún policía o a personas que les hablan desde alguna “camionetota”.
