Te graduas de la Universidad, listo, preparado y emocionado para afrontar los retos de la vida laboral que ofrece tu país, lleno de ganas de ganar dinero para gastar en tus cosas y dejar de depender de tus señores padres, vas a muchas entrevistas de trabajo y de uno te devuelven la llamada para que empieces a laborar.

Llegas a la empresa, conoces a nuevas personas, jovenes y adultos profesionales con las mismas ganas que tú de salir adelante y cumplir sus sueños. Durante un mes aprendes, mejoras y te acostumbras a tus nuevas labores, y llega el día mas esperado para un empleado primerizo.

El día de paga, es uno de los días más felices de un trabajador, por fin tendrás dinero para proveer a tu familia, para salir a divertirte y comer con esa persona que tanto te gusta, pero ¡oh sorpresa! no te pagan la cantidad acordada con el reclutador, y caes en confusión, porque has cumplido en todo, pero desgraciadamente ese descuento tiene un nombre, el nombre que da miedo donde se pronuncie, a pequeños y grandes contribuyentes; tú que estas leyendo esto, sabes ese nombre: IMPUESTOS.

¿También sentiste terror al leer la palabra? Esto le pasó al joven Jojo en Estados Unidos, que paso del jubilo al enojo, frustación y coraje, al ver todo lo que le descontaban de impuestos en su primer sueldo.

Esta primer experiencia del joven Jojo con su pago, fue documentado por su padre en el estado de Chicago, Illinois, en un inicio el joven desborda alegría y hasta presumo el sobre de su cheque, sin embargo, todo cambia cuando el sobre es abierto y descubre el monto real de su trabajo cuestionando de inmediato ¿Trabajé tan duro para esto? a lo que su padre responde “¿Por qué esa cara (triste) Jojo?”

 El joven en un principio enojado y lleno de coraje, se baja del auto e intenta ir a reclamar su pago completo, pero la familia le explica lo que son los impuestos y que siempre debe pagarse.

 

 

¿Tú que sentiste al ver tu primer pago de salario?