CUERNAVACA, MORELOS.- A pesar de su corta edad, Isidro se dedica a la venta de gelatinas para ayudar a sus papás en los gastos de la casa, ya que estos se incrementaron desde que inició la pandemia de COVID-19; además, necesita dinero para reparar su bicicleta.
Isidro tiene 12 años, estudia sexto de primaria, es originario de Guerrero, y desde hace varios años llegó con su familia a vivir al estado de Morelos.
Debido a la falta de ingresos, desde pequeño ha tenido que trabajar ya sea vendiendo cosas o ayudando en las tareas de casa, mientras sus papás salen a trabajar.
María y Benjamín, papás de Isidro, aseguran que la situación económica por la que atraviesan es difícil, desde que inició la emergencia sanitaria sus ingresos cayeron.
El señor Benjamín trabaja en el mercado como cargador, sale de su casa a la una de la mañana y regresa al mediodía; la señora María también trabajaba en el centro comercial ‘Adolfo López Mateos’, pero desde hace cuatro meses, cuando nació Derek, su hijo pequeño, tuvo que dejar su empleo. Después intentó retomarlo, pero le pagaban menos y debía cubrir más horas, por ello decidió dejar ese trabajo y comenzar con la venta de tamales.
Benjamín y María aseguran que desde que cerraron las escuelas y las clases son por internet sus gastos se incrementaron porque deben pagar el contrato para tener acceso a la red y a la televisión, para que sus hijos puedan estudiar.
“La situación está difícil. Isidro me ayuda mucho, era un niño muy inquieto y latoso, pero ha ido creciendo y ayuda en la casa”, cuenta la señora María.
Además de ayudar con los gastos, Isidro quiere dinero para arreglar su bicicleta y poder tener una tableta, o por qué no, una computadora. Para lograr su objetivo Isidro se levanta temprano y sale a vender gelatinas, después regresa a casa, estudia la primaria, está en el turno vespertino, por lo que se organiza para que le dé tiempo.
Comenta que veces es difícil, porque no siempre tiene las herramientas, a veces le prestan un celular, para mandar sus trabajos y, la mayor parte del tiempo ve los programas en televisión.
Isidro dice que le gusta más ir a la escuela que tomar las clases en línea, pero sabe que, por ahora, es la única forma. Él quiere seguir estudiando porque de grande quiere ser policía para defender a su familia y a toda la gente de personas malas.
Isidro vive en la colonia El Porvenir, de Jiutepec, en un pequeño cuarto rentado. Todos los días, alrededor de las 9:00 horas sale a vender gelatinas en colonias de los municipios de Jiutepec y Cuernavaca.
El dinero de las ventas se lo da a su mamá, quien guarda un pequeño porcentaje para la compostura de la bicicleta de Isidro, aunque el sueño de él es tener una nueva, pero sabe que necesita trabajar muchos días para conseguirlo.
En familia. Isidro con su familia; son originarios de Guerrero, pero desde hace varios años viven en Morelos.
"La situación está difícil. Isidro me ayuda mucho, era un niño muy inquieto y latoso, pero ha ido creciendo y ayuda en la casa.” María, mamá de Isidro
Por: Marcela García / [email protected]
