Irán ordenó el cierre temporal de su espacio aéreo durante varias horas en respuesta a preocupaciones sobre un posible ataque militar por parte de Estados Unidos, en un contexto de tensión creciente entre ambos países y de inquietud global sobre la estabilidad en Oriente Medio.

La interrupción comenzó en la madrugada y se extendió por casi cinco horas, tiempo durante el cual la mayoría de los vuelos civiles fueron suspendidos, desviados o cancelados, y solo se permitieron operaciones con permiso especial. Esta medida preventiva fue anunciada mediante un NOTAM —un aviso oficial para la aviación— que entró en vigor en medio de alertas y advertencias internacionales.

Autoridades iraníes retomaron la normalidad aérea tras el vencimiento del aviso, y varias aerolíneas reanudaron sus rutas hacia y desde Teherán, aunque algunos retrasos y desvíos continuaron afectando el tráfico regional.

El cierre del espacio aéreo se produjo en medio de un aumento de tensiones entre Teherán y Washington, donde ambas partes han intercambiado advertencias y han alertado sobre posibles represalias. Aunque no hubo confirmación de un ataque inminente, la acción de Irán refleja el estado de alerta ante el escenario geopolítico actual.

La situación también provocó recomendaciones internacionales de precaución para viajeros y ajustes operativos por parte de diversas aerolíneas que decidieron evitar temporalmente el espacio aéreo iraní ante los riesgos percibidos.

En suma, la decisión de cerrar y luego reabrir el espacio aéreo iraní destaca la fragilidad del momento político y de seguridad entre Irán y Estados Unidos, y pone de manifiesto las repercusiones que estas tensiones pueden tener en la aviación y en los movimientos internacionales.

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