La inversión extranjera directa (IED) proveniente de China en México ha experimentado un notable incremento, alcanzando los 954.2 millones de dólares en los últimos años, lo que representa el 46% del total acumulado en las últimas dos décadas. Este crecimiento ha posicionado a China como un actor relevante en sectores clave de la economía mexicana, incluyendo la manufactura de autopartes, equipos ferroviarios y servicios tecnológicos.
A pesar de este avance, China se mantiene en la posición 14 entre los principales países inversores en México, por detrás de naciones como Japón, Corea del Sur y Alemania. Sin embargo, la tendencia al alza en la inversión china ha generado un debate sobre su impacto en la economía nacional y su papel en el contexto del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
En respuesta a estos desarrollos, el gobierno mexicano ha lanzado el "Plan México", una estrategia integral que busca fortalecer la economía nacional mediante la atracción de inversiones, la sustitución de importaciones asiáticas y el impulso a la producción local . Este plan contempla metas ambiciosas, como generar 1.5 millones de empleos en sectores estratégicos y aumentar la inversión al 25% del Producto Interno Bruto (PIB).
El "Plan México" también se alinea con la revisión anticipada del T-MEC, programada para el segundo semestre de 2025, donde la inversión china será un tema central . Expertos y exfuncionarios han señalado la importancia de establecer mecanismos que aseguren la transferencia tecnológica y la integración de las inversiones chinas en las cadenas de valor regionales.
En este contexto, México enfrenta el desafío de equilibrar la atracción de capital extranjero con la protección de su industria nacional y el cumplimiento de los compromisos adquiridos en el marco del T-MEC. La evolución de la inversión china y la implementación efectiva del "Plan México" serán determinantes para el futuro económico del país.
