Con la imposición de ceniza en parroquias, capillas y templos de todo el estado, ayer miércoles inició la Cuaresma, 40 días que preparan a los católicos para la celebración de la Pascua.
El obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, oficio la misa de mediodía en la Catedral, desde donde envió un mensaje a presbíteros, vida consagrada y laicos, a quienes llamó a vivir este tiempo “con el corazón lleno de esperanza”, como un camino de conversión que conduce a la Pascua del Señor.
“La Cuaresma es un tiempo de gracia, un llamado amoroso de Dios a volver a lo esencial”, expresó, al subrayar que no se trata solo de prácticas externas, sino de permitir que Dios renueve el corazón y transforme la vida.
A los sacerdotes los exhortó a ser “pastores con olor a oveja”, cercanos a sus comunidades, especialmente a través del sacramento de la reconciliación. A la vida consagrada agradeció su testimonio y entrega generosa, mientras que a los fieles laicos los invitó a fortalecer la oración en familia, practicar el ayuno y la limosna, y ser solidarios con quienes más sufren.
El obispo también señaló que la ceniza no es un símbolo decorativo, sino un llamado serio a la conversión y recordó que “somos polvo, pero un polvo amado y revivido llamado a la conversión”, estos días son una oportunidad de gracia que no se debe desperdiciar.
Finalmente, convocó a caminar juntos como Iglesia diocesana, acompañados por la Virgen María, para llegar a la Pascua con un corazón nuevo y renovado en la fe.
