Está documentado que Cuernavaca es el lugar donde se realizó por vez primera la representación de las pastorelas en América Continental, fue en la Capilla Abierta dentro del atrio de la Catedral, esta capilla, estaba destinada para evangelizar a los indígenas que tenían temor de entrar bajo las grandes bóvedas de las iglesias, ya que sus ceremonias prehispánicas las realizaban al aire libre. 
La pastorela o posada es un género dramático religioso, tuvo su origen en los autos sacramentales traídos al Nuevo Mundo. La obra representada en Cuernavaca fue “La Comedia de los Reyes” montada en diciembre de 1527, los actores fueron indígenas tlahuicas dirigidos por los primeros frailes franciscanos que evangelizaron el Valle de Anáhuac y alrededores, encabezados por Fray Martín de Valencia, considerado el Padre de la Evangelización en México, originario de Valencia de Don Juan, Provincia de León al norte de España, él, fue líder de “Los Doce” primeros apóstoles evangelizadores en México. Fray Martín, ya había fundado y dirigido el monasterio Santa María del Berrocal, en Belvis de Monroy, Extremadura, tierra de Hernán Cortés, lugar, de donde salieron a evangelizar y culturizar estas tierras, y fueron solicitados por el propio Cortés al rey Carlos V, y autorizados por el Papa.
Después de la puesta en escena de la primera pastorela de Cuernavaca, en 1530, fray Juan de Zumárraga, primer obispo de la Nueva España expidió una ordenanza para celebrar en Ciudad de México la pastorela llamada “Farsa de la Natividad Gozosa de Nuestro Salvador”.
Una de las más arraigadas tradiciones de este mes de diciembre es la representación de las pastorelas navideñas, que son también representaciones teatrales del nacimiento de Jesucristo. Las hay también de carácter satírico religioso.
Es una representación de la lucha entre el bien y el mal, “entre el cristianismo y los siete pecados capitales y los falsos dioses”, fue un arma ideal que utilizó la Iglesia católica para adoctrinar a los pueblos autóctonos que se popularizó desde las primeras décadas del virreinato, hasta poco después de la primera mitad del siglo XX, y hasta en los pueblitos más alejados. Después, con los autores laicos, las pastorelas navideñas se alejaron de su contenido religioso y adquirieron un carácter más popular y de la vida cotidiana, que ya refleja las costumbres locales y formas de vida de las distintas clases sociales de nuestro país y hasta de cada pueblo donde se presentaban.
El principal argumento de la pastorela en México, son las peripecias que viven los personajes de María y José camino a Belén, y son el origen de las tradicionales posadas, muestra la lucha entre los pastores y los demonios, que representan los siete pecados quienes acosan con trampas, tentaciones y les ponen obstáculos a los pastores con el fin de que desistan, de ahí que las piñatas originales tengan siete picos, y sean apaleadas hasta destruirlas recibiendo premios. En ellas también se exhibe la lucha entre el arcángel San Miguel y Lucifer, parodiando la interminable batalla entre el bien y el mal, pero siempre con un final feliz.
Sobre el origen de la piñata, hay muchas historias, para algunos, se originaron en China, el explorador italiano Marco Polo observó figuras de vacas, bueyes y búfalos cubiertos con papel de colores para celebrar el Año Nuevo Chino, la gente golpeaba con fuerza estas figuras con palos de varios colores hasta que salieran semillas de estas “piñatas chinas”. Marco Polo, as llevó a Europa en el siglo XIV, ahí se adaptaron a la celebración de la Cuaresma. En Italia, la palabra "pignatta" significa "olla frágil". Sin embargo, en México se sumó la costumbre prehispánica de vendar los ojos para romperá, desde los antiguos mayas y aztecas acostumbraban el juego de romper una olla de barro que se balanceaba por medio de una cuerda, con los ojos vendados para honrar a Huitzilopochtli, se llenaba de granos o frutas que representaban la abundancia o los favores otorgados por ese dios.
Las pastorelas originales se inician en Cataluña y Galicia, relatan el encuentro en el campo de un caballero con una pastora, a la cual intenta seducir, estas eran una composición dialogada no religiosa, en la que se describe con veces moralizantes y otras veces picarescos, una situación inventada por el trovador, en algún lugar determinado. El diálogo muestra las formas de hablar tanto de la aristocracia como del pueblo y los villanos de la época. El tratamiento que se hace de la figura de la pastora es muy respetuoso, y a menudo ella muestra mayor ingenio que el caballero a la hora de resolver la situación comprometida en que se encuentra, lo que es el atractivo principal de la obra. En el desenlace, la pastora rechaza al caballero mediante su ingenio o, más a menudo, con ayuda de un familiar. Otras veces el desenlace queda abierto a la interpretación del espectador.
Desde aquella puesta escena en la Capilla Abierta de Catedral a principios del siglo XVI, las pastorelas y las posadas han sido una tradición en Cuernavaca y en todos los pueblos colonias y barrios de Morelos.
Muy feliz Nochebuena, Navidad y un mejor Año Nuevo a todos mis apreciados lectores y sus familias.

¡Hasta la próxima!

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