En 1927 Cuernavaca incrementa su turismo de manera considerable debido a la recién construida carretera que conectaba ya más rápida y cómodamente  con la Ciudad México, esto, gracias a Dwight Morrow embajador de los Estados Unidos en México, quien influyó ante Plutarco Elías Calles cuando compró y reconstruyó una vieja casa en Cuernavaca para fines de semana, ubicada en la calle que en su honor -como benefactor de esta ciudad- ahora lleva su nombre, Elizabeth, la esposa del embajador la llamó “Casa Mañana”. 

El embajador había pagado obras para la ciudad, reconstruyó edificios como el Palacio de Cortés y pago sus murales, benefició a la iglesia de Tepetates entre otros. En su país promovía la ciudad y en México con sus similares diplomáticos como con el embajador de Reino Unido que fue su vecino contiguo en la casa que da a la esquina con Avenida Morelos -que recién fue un banco. Fue así como Cuernavaca por su buen clima y cercanía con la capital, se posicionó como un destino favorito para numerosos estadounidenses que buscaban casas de descanso y huían de la recesión económica en su país. Acapulco estaba distante a 36 horas de la capital. Es así como surgen aquí los grandes hoteles, repuntando su turismo a partir de 1952 con la nueva autopista México-Cuernavaca la primera en el país. 

Casa “Las Mañanitas”, se construyó en los años treinta del siglo pasado, después la adquirió el norteamericano George Conway para vivir en ella, en el acceso le colocó una placa con el nombre que aún conserva, en este nombre influyó “Casa Mañana”, del renombrado embajador estadounidense -aunque se diga que fue por la canción que primero escucho Conway en México. 

“Mañanitas” era una casa típica de Cuernavaca con una terraza con vista a los verdes jardines y su alberca. 

En los años cincuenta viene de vacaciones el abogado Robert Krause que laboraba en el departamento jurídico de un banco de San Francisco, y es invitado a esa casa, regresa a su país con la idea de comprarla para abrir un restaurante y hotel y venir a vivir a esta Cuernavaca que lo enamoró, para ello decide renunciar a su empleo y emprender su nueva actividad, es así como adquiere la casa “Las Mañanitas” que en noviembre de 1955 abre sus puertas como hotel y restaurante conservando ese nombre. Empezó con 5 mesas y 5 habitaciones, básicamente daba servicio a los estadounidenses que ya radicaban en esta ciudad y a turistas que aquí pernoctaban, desde su inicio fue todo éxito ya que el negocio era atendido por su dueño Bob Krause que personalmente recibía y atendía a sus paisanos haciéndolos sentir en casa.

Artistas, literatos e intelectuales estadounidenses, y luego nacionales llegaban continuamente a la capital morelense, y no podían faltar a “Las Mañanitas” convertido desde entonces en el restaurante y hotel de su predilección, y lo hicieron de fama mundial.

Este es el restaurante icónico de Cuernavaca como todo lugar turístico debe tener. Para los cuernavacenses, convertido en sitio preferido de festejos, cumpleaños, aniversarios y esparcimiento con buena cocina para propios y extraños.  

El jardín fue ampliado y ambientado con flamingos, grullas, pavorreales, guacamayas, que todavía deambulan libremente entre los comensales, las instalaciones fueron decoradas con pinturas y esculturas de artistas de renombre, y convertido en un pequeño paraíso dentro de la ciudad.

El destacado diseñador danés Hans J. Wegner, considerado uno de los más creativos y productivos en Dinamarca y entonces de fama mundial, fue quien recomendó a Roberto Krause una de sus famosas sillas, que fueron elaboradas por carpinteros y artesanos locales con tejido de palma, eran una versión mexicana de sus modernas sillas plegables danesas, que eran fáciles de pelgar, montar y desmontar en los jardines para los comensales del momento, sustituyendo a las pesadas sillas y mesas coloniales.  

Nos dice Diego Ávila a casi setenta años después, “A diferencia de muchos de los establecimientos que surgieron durante la época dorada del turismo en México a comienzos y mediados del siglo XX, Las Mañanitas se ha mantenido como un lujoso y exclusivo referente turístico de Cuernavaca, con una lista de visitantes distinguidos que es prácticamente inverosímil. A los nombres de todos los presidentes de México que han gobernado desde 1955 a la fecha, se suman los de María Félix, Pelé, Clint Eastwood, Muhammad Alí, Marilyn Monroe, Elizabeth Taylor, la millonaria heredera Bárbara Hutton, la princesa italiana María Beatriz de Saboya, y Mohammad Reza Pahlavi, el último Sha de Irán”, y una lista interminable. 

Imperdible lugar también para las tradicionales cenas “De Gracias”; de Navidad y festejos de Año Nuevo.

Considerado de clase mundial, “Mañanitas”, le ha dado a Cuernavaca más fama de la que ya se había ganado como “La ciudad de la eterna primavera”.

¡Una muy Feliz Navidad y un mejor año a mis amables lectores!

Por: Carlos Lavín Figueroa / carlos_lavin_mx@yahoo.com.mx

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