El poeta y Premio Nobel, Pablo Neruda, vivió en Morelos numerosas historias y anécdotas, amaba esta tierra; en Cuernavaca fue herido por nazis, y amigo de Siqueiros; tramitó su divorció en Jojutla; se casó en Tetecala; en Cuautla, comía en el mercado y departía en las más antiguas cantinas. Neruda fue entrevistado en su casa de Isla Negra en Chile por mi amigo el escritor argentino Ricardo Koon con quien intercambio datos.
Zarpó de Valparaíso el 24 de julio de 1940 en el barco japonés Yasukuni Maru, llegó a Manzanillo; desde Guadalajara viajó por tren hasta San Lázaro, el 16 de agosto llegó a la Ciudad de México para dirigir el consulado general de la Embajada de Chile, el 2 de septiembre recibió las autorizaciones del presidente Lázaro Cárdenas.
Los fines de semana solía venir a Morelos; Gustaba de comer iguana, conejo y huevos de codorniz acompañados de cerveza o agua de coco en el Salto de San Antón. Experimentaba comer chapulines, que por lo menos -decía- estaban preparados y no vivos como los jumiles, que vio comer a una niña en el mercado de Cuautla, donde era asiduo al balneario Agua Hedionda. En Cuautla inició amistad con el narrador José Agustín, ambos organizaron talleres y presentaciones de libros en el Museo Casa de Morelos –invitados por el antropólogo Carlos Barreto- los dos escritores solían terminar las jornadas literarias en antiguas cantinas como “La Única” y “La Brisa” que habían sido frecuentadas por Emiliano Zapata, tertulias donde llegó a asistir Gabriel García Márquez.
Como antes he comentado, el cónsul Neruda -casado con Maruca Hagenaar- fue agredido en Cuernavaca cuando se encontraba con su amante Delia del Carril – apodada la hormiguita por su energía-, con Luis Enrique Delano su esposa y su pequeño hijo Poli, y otros diplomáticos chilenos en el Restaurante-Hotel Amatlán -hoy Plaza Vendome en Av. Cuauhtémoc- entonces propiedad del alemán Roberto Kabler y su mujer Carmen Vázquez; lugar que se había convertido en centro de alemanes. Fue el domingo 28 de diciembre de 1941, cuando conversaba de su adhesión a Ávila Camacho, Roosevelt, Churchill, y Stalin, solo tres semanas después del ataque a Pearl Harbor, y describe; “En una mesa vecina bebía un grupo de nazis, 8 o 10 individuos con cuello de toro y cabeza de fierro; estaban en compañía del dueño del hotel […] se lanzaron contra nosotros, que nos defendimos, a bofetadas, a silletazos”. La noticia de este atentado llegó a toda América. Excélsior publicaba: “Atraco de quintacolumnistas al Cónsul de Chile. Fue atacado por un grupo de nazis al brindar ayer en Cuernavaca”. Cuernavaca era avispero de espías nazi-falangistas, y a raíz de eso, la entonces pequeña ciudad estaba en la mira del FBI.
Para disolver su matrimonio con Maruca Hagenaar quien lo había acusado de bigamia ante el presidente chileno Videla, Neruda contrató en 1942 al abogado cubano Camilo Carrancá, quien presentó un requerimiento de divorcio ante el Juzgado de Jojutla que a la postre no sería reconocido por la justicia chilena.
El 2 de julio de 1943, Neruda contrajo matrimonio en Tetecala con su amante Delia del Carril pintora argentina 20 años mayor, el acta de matrimonio la firmaron los contrayentes: Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto -Pablo Neruda- y Delia del Carril; los testigos: Óscar Schnake (Embajador en México, fundador y ex Secretario General del Partido Socialista de Chile), Luis Enrique Délano (escritor y diplomático chileno, su hijo, el escritor Poli Delano, a quien Neruda trataba como sobrino, sería coordinador del taller literario del Instituto Regional de Bellas Artes en Cuernavaca, Poli fue amigo de Ricardo Koon  biógrafo de Hemingway), Enrique de los Ríos Lavín (ingeniero agrónomo); Jesús Castillo López (gobernador) y Romualdo Ramírez (alcalde).
En Cuernavaca, Neruda compartió amistad con Alfonso Reyes, Carlos Fuentes, Andrés Henestrosa, Carlos Pellicer, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros; y sobrellevó desencuentros con Octavio Paz.
En 1948, el ya senador comunista Pablo Neruda había solicitado asilo político en la embajada de México en Chile, donde se refugió cuando fue desaforado por el dictador Videla, pero el canciller Jaime Torres Bodet le negó un salvoconducto. Saldría para la Argentina donde abordó un barco con destino a París, durante esa persecución terminó de escribir el “Canto general”, dedicado a José María Morelos.
Regresó a Cuernavaca en 1961; donde pensó vivir su exilio. El último viaje de Neruda a México comienza el 28 de junio de 1966, al día siguiente visitó a Siqueiros en “La Tallera” de Cuernavaca, la denominación en femenino de ese gran estudio-taller construido en 1965, se inspira en las casas del poeta Neruda: “La Sebastiana”, “La Chascona” y “La Manquel”.
El 23 de septiembre de 1973 la muerte lo sorprendió. Escribió 25 poemas relacionados con México, su segunda patria, entre ellos: “A Emiliano Zapata” hecho corrido con música de Tata Nacho; “Diego Rivera con la paciencia del oso”, “A Siqueiros”; y en su casa de Isla Negra en Chile escribió “De Cuernavaca al mar”.
El último texto de Neruda escrito con su puño y letra fue sobre Orozco, Rivera y Siqueiros.
El poeta cumplió 25 años visitando Cuernavaca; desde que fue agredido por nazis en 1941, hasta su visita a Siqueiros en La Tallera en 1966, fueron 25 años de navegaciones por Cuernavaca y Morelos.
P.D. Hasta el otro sábado

Por: Carlos Lavín Figueroa