Comparto esta versión a mis amables lectores para que, cada uno la considere. 

Resulta difícil creer que estos temblores de entre 7 y más de 8 grados de magnitud, sucedan en un mismo día 19, mismo mes de septiembre, de distintos años, como el de 1985 de 8.1, el de 2017 de 7.1 y este reciente de 2022 de 7.7, los dos últimos con solo minutos de diferencia después de los simulacros masivos efectuados en todo el país, tema que los geofísicos afirman, “que son casualidades”, porque no tienen una explicación científica dentro de su rama. Fue hasta el 2004 cuando se iniciaron los simulacros. Tema aparte son las réplicas comunes de cada uno, como la de este último de 6.9 la madrugada del jueves 22.

Las posibilidades de temblores en la misma fecha son extremadamente reducidas, José Luis Mateos, físico de la UNAM, recién dijo que “tres sismos de gran magnitud tengan lugar un mismo día es de una posibilidad entre 133 mil 225; un 0.000751 por ciento de probabilidades”, y más reducidas aun a cuando los dos últimos fueron inmediatos a un simulacro. Por tal, parecen no ser casualidades, sino más bien son causalidades resultado de una causa y su efecto.

Los dichos son populares por su comprobada certeza histórica; “No lo pienses porque lo atraes”, “No lo menciones porque lo decretas y se cumple”, “ya viene septiembre de los temblores; ya viene el 19 día de San Goloteo”, y para remate entre bromas, seriedad y miedo, el día del simulacro miles y miles de altavoces sonaron, se difundieron avisos y órdenes de autoridades civiles y militares para evacuar todos los lugares cerrados por un supuesto movimiento telúrico creando con ello una energía masiva, y en ambos casos, a los pocos minutos se hicieron realidad por encontrarse la placa tectónica De Cocos más sensible que de costumbre. Millones de civiles, miles y miles de policías y militares, y de vehículos oficiales participaron en el ejercicio, evacuando al unísono, hogares, escuelas, oficinas, fábricas, comercios, cines, en todo el país, dicen; “para generar conciencia en este tipo de desastres naturales”, que para los expertos eso fue lo que generó una energía negativa, donde el nerviosismo y el pánico no se pudieron superar, pues, aunque se sabía que se trataba de un simulacro, estos ejercicios avivaron los recuerdos de los dos grandes temblores anteriores que ha vivido el centro de México. 

El de 2017 y este reciente de 2022; son ejemplos de la “Ley de atracción”, y de la “Ley de causa y efecto” -hay que leer sobre esos temas- son, en ambos casos, impulsos hechos realidad por la energía mental que generan millones y millones de personas que liberaron la fuerza acumulada de la placa tectónica De Cocos. Si no sucedió año tras año, sería porque esa placa tectónica se encontraba estable al momento de los simulacros, todo dicho por científicos y expertos en esas leyes.

La Ley de la atracción ha sido utilizada por escritores, teósofos, autores y filósofos. Para los versados en esta ley, significa que los pensamientos, emociones, creencias, anhelos, que una persona tiene -sean conscientes o inconscientes-provocan consecuencias afines a lo que se desea. A este proceso se lo describe como “Vibraciones armoniosas de la ley de la atracción” 

Para los escépticos no es creíble, sin embargo, científicos han comprobado que el pensamiento como las clásicas cadenas de oración, son una energía que las personas transmitimos por ondas; si pensamos en algo positivo podemos atraer algo bueno, pero si constantemente estamos pensando en algo negativo, seguro atraeremos lo malo personalmente, y más cuando esos pensamientos son masivos y a la misma hora en todo el país, porque cuando son intensos, crean una energía de grandes alcances. No se puede negar que nuestros pensamientos, emociones y acciones producen acontecimientos que nos afectan tanto en lo personal, como en todo lo que nos rodea, lo mismo se da en los resultados de una organización o empresa. 

El psicólogo suizo Carl Jung asegura que “lo que piensa un grupo se expande y se genera en el inconsciente colectivo, así somos el origen de todo mal incluso para nosotros mismos.

La teoría del científico Jean Pierre Garnier Malet -que descubrió apenas en 1988- referente a “El desdoblamiento del espacio y del tiempo” dice que “el pensamiento, transmite una energía para el futuro. Y si transmitimos pensamientos negativos estos se presentarán. Si mandas tragedia y desgracia, el futuro que está detrás del presente, será como lo has pensado. 

Allí en ese lugar no hay buenos o malos pensamientos. Solo existen pensamientos que a través de las aperturas temporales se vuelven presente. Así que somos responsables de nuestro futuro individual, y local de lo que nos rodea a través de los pensamientos. La fuerza de ello es inmedible. Pensar y rebobinar tragedias es crearlas porque, aun cuando suene paradójico, es lo que deseas desde la victimización y sentido trágico que alimenta la condición humana”

El científico Jean Pierre Garnier, es ya una importante figura mundial, así lo rectifican científicos por su “Teoría del doble cuántico” donde demuestra y asegura, que es una ciencia para el servicio del hombre. Para el año 2006 la revista American Institute of Physics de Nueva York y su comité de científicos ha dado el visto nuevo a esta increíble teoría.

Así que, a dejar atrás los pensamientos personales negativos, y los simulacros masivos de temblor porque su energía los hace realidad. 

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¡Hasta la próxima!


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