En la época colonial, las calles tomaron sus nombres de los barrios, iglesias, caminos, negocios, familias, o personajes que en ellas vivian, de la iglesia, de edificios y aconteceres destacados que en ellas se encontraban, así existieron calles como; de las lavanderas, de la carnicería, del cochino, del molino, del mesón, de san Juan, del panteón.
La calle de Matamoros, a pesar de que se ha ido alineando, no es recta ni tiene sus banquetas paralelas debido a que se siguió el trazado de vereda indígena. Posteriormente, al desarrollarse la villa y donde lo permitió el accidentado terreno debido a las barrancas y lomas, se adoptó, como mejor fue posible el sistema europeo geométrico reticular formando manzanas.
La de Matamoros que va del Calvario hasta el Jardín Juárez, llevó el nombre de Acapulco por ser el antiguo camino a ese puerto, después de la Independencia se llamó de Iturbide.
El Jardín Juárez, al principio de le época colonial, se llamó Paseo de la Cruz por encontrarse ahí una Cruz después se llamó Plaza de Santa Catalina por estar enfrente la capilla de ese nombre en la esquina de Guerrero junto al lado oriente edificio Bellavista, después se llamó Paseo o Plaza de Maximiliano, luego genéricamente el Zócalo, después cuando en 1890 se instala el kiosco se llamó Paseo del Kiosco traído por orden del gobernador Jesús H. Preciado, hoy es el Jardín Juárez.
El Chapitel del Calvario, fue ordenado y costeado por el alcalde de Cuernavaca Juan de Caraza puesto por el conquistador, por tanto en sus orígenes era un edificio civil en, se construyó en 1547 año en que murió Cortés y serviría para su mausoleo, sus restos serian colocados en la urna que para el efecto está colocada por fuera y en lo más alto de la bóveda, al frente del lado izquierdo estaba un ovalo del que queda vestigio, donde se leía “Plaza de Hernán Cortes”, sin embargo, al no estar enterado el conquistador, debido a su arraigo de años en España, dejó otras instrucciones en su testamento.
El Chapitel de Cuernavaca estuvo recubierto originalmente con estuco, lo que le da un mayor parecido al de Caravaca. Consumada la Independencia se mandaron borrar por decreto todos los escudos españoles de los edificios públicos y privados de México, en este chapitel quedó uno íntegro, el de Castilla y León la tierra de Hernán Cortés originalmente tenía cuatro, dos al poniente y dos al oriente, se ven ahí las piedras monolíticas donde fueron cincelados. Se sabe que aquí sí estuvieron los restos de Martín Cortés en una urna colocada en la base de la bóveda del edificio que da al sur y fuera de él, la urna y sus restos fueron retirados en un intento de borrar la historia del conquistador, Martin era el hijo que Cortés tuvo con la Malinche, nacido en 1522.
La hoy calle Matamoros fue respetada por los colonizadores, era una antigua vereda que corría al lado de la loma más alta -hoy Avenida Morelos- entre las barrancas de Amanalco y Analco o del Chiflón. En esta calle como en otras se fueron construyendo casas sin un orden lineal, las casas al frente y las huertas en la parte de atrás, los apantles corrían a un lado era agua para consumo humano y para regar, agua traída en canales desde los ojos de agua de Gualupita en “La Selva”.
Los nombres de las calles, plazas, plazuelas, callejones, calzadas y puentes de Cuernavaca se cambiaron al triunfo de la Reforma en
1881, fue por decreto del Gobierno del Estado, basado en el proyecto de Cecilio A. Robelo, publicado en el periódico Correo de Morelos editado por Eugenio J. Cañas el 13 de mayo de 1881. Lo anterior con el objeto de dar a conocer a la población los nombres de los héroes, y personajes destacados y así también contar con una nomenclatura que sustituyera a la ya obsoleta que carecía de sentido.
Al lado oriente del Chapitel del Calvario estaba desde 1930 el taller de bicicletas del señor José Trinidad Berruecos, que hasta hace unos años lo continuó su familiar Ignacio Barruecos en la calle de Galeana esquina con Cuauhtemotzín. Había otro taller de bicicletas en esa misma calle de Matamoros, que funcionó desde 1952, y al lado la cantina “El Danubio” en la cuchilla con Leandro Valle era también tienda de abarrotes, atendida por su dueño don Roberto Abe, y calle abajo estaba “La Estrella” otra centenaria cantina. De los restaurantes más antiguos aun es servicio está la “Fonda Cuernavaca” que ha cambiado de dueños y nombres en la esquina sur poniente con Aragón y León que conserva sus mesas y bancas fijas originales adosadas a las paredes, y en la cuchilla con calle No reelección esta todavía el Bar Cuernavaca.
En esa calle estuvo el que se conoció como el mercado viejo en el solar donde antes estuvo el cuartel del 4º Batallón de infantería, y finalmente la Cámara de Diputados.
Por ahí pasaba el tranvía de sangre o de mulitas que se usó para transportar tanto pasajeros como carga de la Estación del Ferrocarril al Mercado Colón que estaba donde hoy es la Plaza de Armas, llamado así desde 1892 para festejar los 400 años
del Descubrimiento.
Ahí esta también el histórico Hotel Moctezuma, del que en un tiempo fue administrado y después propiedad de Don Carlos Lavín Aranda entre los años veinte y treinta.
Sus antiguas casas se fueron acondicionando para negocios, como “Tractores e Implementos Ferguson” de Sigifredo R. Lavín frente al cine Alameda, cine, que pasaba solo películas mexicanas. Al lado, en la esquina con Morrow, estaban los Billares “La Línea de Fuego”; cruzando la calle estaba El Banco de México un hermoso edificio de fachada de cantera con un águila porfiriana en lo alto, con sus lujosos interiores de mármol.
Y en la esquina con Lerdo de Tejada estaba la gasolinería y servicio de autor donde ahora se encuentra un banco.
Carlos Lavin Figueroa. D.R.
¡Hasta la próxima!
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