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Cuernavaca, MORELOS.- La recuperación del tejido social amerita que los padres hagan un mejor trabajo con la educación de sus hijos, y eso significa saber ponerles límites; ejercer una autoridad sin violentar derechos de las niños, niños y adolescentes, planteó el especialista en desarrollo humano, Vidal Schmill Herrera, quien a invitación del Sistema DIF Morelos, ayer impartió en Cuernavaca la conferencia magistral “Enseñamos valores, o a valorar”.
El pedagogo, director del Liceo de la Familia, dijo al público reunido en el Teatro Ocampo, que el comportamiento antisocial requiere de límites que se deben imponer en el seno familiar.
Los padres no deben tener duda de la autoridad que tienen sobre los menores, sin convertirse en padres maltratadores, porque “ser firme” no es sinónimo de “autoritarismo”.
Agregó que los padres deben también aprender a combinar la autoridad y la firmeza con benevolencia, para generar un respeto natural de los hijos.
Planteó que en las últimas tres décadas, la educación de los niños fue de un extremo a otro; del maltrato y el rigor del padre, al autoritarismo de los hijos.
El punto medio, consideró, es lograr padres predecibles, que no van a cambiar de opinión sobre la educación de sus descendientes según su estado de ánimo; en la medida en que logren esto, podrán convertirse en padres confiables y estarán asumiendo el verdadero rol de la paternidad.
Recordó que autoridad viene del verbo augere en latín, que significa “hacer crecer o ayudar a crecer”.
Lamentó que culturalmente la verdadera autoridad, es decir, ayudar a crecer, se haya confundido con autoritarismo y que de éste se haya transitado a la sobreprotección y la permisibilidad sin control.
Son factores que han incidido en la pérdida del respeto hacia dentro de la familia y en conductas antisociales hacia afuera, que ameritan enmendarse.

Por: ANTONIETA SÁNCHEZ /  [email protected]