En el tranquilo pueblo de Penrose, Colorado, un escándalo macabro ha sacudido a la comunidad y a las familias de todo el país, revelando prácticas espeluznantes en la funeraria Return to Nature.

Este caso, que involucra el ocultamiento de aproximadamente 190 cuerpos durante cinco años y la entrega de cenizas falsas, ha expuesto fallas regulatorias, negligencia extrema y un fraude masivo.

Contexto y descubrimiento

El 3 de octubre de 2023, las autoridades fueron alertadas por vecinos de Penrose, una comunidad de aproximadamente 3,600 habitantes a 25 millas al noroeste de Pueblo, sobre un olor fétido proveniente de la funeraria Return to Nature. Al obtener una orden de registro, los investigadores se encontraron con una escena dantesca: casi 200 cuerpos en descomposición, apilados en condiciones deplorables dentro del edificio.

Según reportes de CBS News, los cuerpos estaban parcialmente cubiertos, con fluidos corporales de varios centímetros de profundidad en el suelo, y una infestación de moscas y gusanos. Algunos restos eran de 2019, lo que indica que la negligencia se extendió durante al menos cuatro años.

La funeraria, que operaba desde agosto de 2017 tanto en Penrose como en el área de Colorado Springs, se promocionaba como una opción ecológica, ofreciendo cremaciones y entierros "verdes" sin fluidos de embalsamamiento ni ataúdes de metal.

Sin embargo, la realidad era todo lo contrario: los cuerpos fueron abandonados a temperatura ambiente, algunos incluso en unidades de refrigeración improvisadas que no funcionaban, según detalles de AP News.

Los protagonistas: Jon y Carie Hallford

Los dueños, Jon Hallford, de 44 años, y Carie Hallford, de 47, se convirtieron en el centro de la tormenta. En octubre de 2024, ambos se declararon culpables de un cargo federal de conspiración para cometer fraude electrónico, admitiendo haber engañado a los clientes al prometer que los restos de sus seres queridos serían cremados o enterrados según los contratos, cuando en realidad los cuerpos fueron ocultados. Además, enfrentan cargos estatales que incluyen aproximadamente 190 cargos de abuso de cadáver, 5 cargos de robo, 4 de lavado de dinero y más de 50 de falsificación, según informes de The Guardian.

Pero el fraude no se limitó a la manipulación de cuerpos. Los Hallford también malversaron casi $900 mil dólares en fondos de ayuda por la pandemia, obtenidos fraudulentamente al mentir sobre pagos de manutención infantil. Estos fondos, destinados a apoyar negocios durante la crisis, fueron gastados en vehículos como un GMC Yukon y un Infiniti por más de $120,000, criptomonedas, y hasta una cena de $1,500 en Las Vegas.

Mientras tanto, los cuerpos de sus clientes se descomponían en un edificio sin electricidad, un contraste irónico que no pasa desapercibido: mientras las familias lloraban, los Hallford disfrutaban de lujos.

Condiciones y detalles gráficos

Las condiciones dentro de la funeraria eran, para decirlo suavemente, dignas de una película de terror. Según testimonios en audiencias judiciales, los cuerpos estaban almacenados de diversas formas: envueltos en plástico, en bolsas para cadáveres, cajas de cartón y contenedores plásticos. En algunos casos, los restos fueron apilados en unidades de refrigeración improvisadas, pero sin funcionar, lo que exacerbó la descomposición.

Un agente del FBI, Andrew Cohen, detalló en un informe de CBS Colorado que había fluidos de descomposición cubriendo el suelo, y se encontraron restos de animales y bolsas de concreto empaquetado, lo que sugiere que las cenizas entregadas a las familias podrían haber sido, en realidad, polvo de concreto.

En al menos dos casos, según NBC News, los Hallford entregaron el cuerpo equivocado para el entierro, dejando a familias desprevenidas enterrar a desconocidos. Este nivel de negligencia y deshumanización es difícil de comprender, y las imágenes mostradas en audiencias judiciales fueron descritas como "profundamente perturbadoras" por el juez.

Reacciones de las familias: dolor y lucha

Las familias afectadas han compartido historias desgarradoras que ilustran el impacto emocional de este escándalo. Abby Swoveland, cuya madre fue identificada entre los cuerpos, describió las fotos del interior de la funeraria como "más allá de lo horroroso", diciendo que los cuerpos fueron tratados "como basura".

Expresó su disgusto al saber que los Hallford gastaron en vehículos de $80,000 dólares mientras los restos de sus seres queridos se pudrían. Tanya Wilson, cuya madre Yong Anderson falleció en junio de 2023, compartió una experiencia similar. Inicialmente, sintió alivio al saber que el cuerpo de su madre fue identificado el 23 de octubre de 2023, pero luego vino la ira. Descubrió que las cenizas que había esparcido en Hawái, pensando que eran de su madre, podrían haber sido concreto, lo que describió como un golpe devastador. "Es como un cuchillo clavado en mi corazón y retorcido", dijo, refiriéndose a cómo el agua solidificó las cenizas como cemento. Wilson también abogó por regulaciones más estrictas, señalando "banderas rojas" como certificados de defunción falsificados.

Otras familias, como Crystina Page, descubrieron que los restos que llevaban en urnas o colgantes, creyendo que eran de sus seres queridos, eran falsos. Page, quien había llevado lo que pensaba eran las cenizas de su hijo David, fallecido en 2019, en un viaje por el país para abogar por reformas policiales, se enteró en octubre de 2023 que el cuerpo de David estaba entre los encontrados, según USA Today.

Estas historias resaltan el profundo trauma y la lucha por encontrar cierre.

Fallas regulatorias y consecuencias

Este caso ha expuesto las debilidades en las regulaciones de Colorado para la industria funeraria. Según AP News, el estado tiene algunas de las reglas más laxas en la nación, sin inspecciones rutinarias ni requisitos de calificación para los operadores. La registración de Return to Nature expiró en noviembre de 2023, y los reguladores no lo verificaron hasta después del descubrimiento, lo que permitió que la situación se prolongara durante años. Esto contrasta con otros estados que realizan inspecciones anuales y requieren grados en ciencias mortuorias o exámenes de licencia.

La falta de recursos y mano de obra para supervisión, como señaló Chris Farmer de la Asociación Nacional de Directores de Funerales, ha sido un factor clave. En 2022, una ley co-patrocinada por el senador Dylan Roberts intentó cambiar las reglas, pero sin financiamiento adicional, su impacto fue limitado.

Este vacío regulatorio, irónicamente, permitió que una funeraria que prometía "volver a la naturaleza" terminara devolviendo los cuerpos a la naturaleza de la manera más grotesca imaginable.

Procedimientos legales y sentencias

El caso legal ha avanzado significativamente. Jon Hallford fue sentenciado el 27 de junio de 2025 a 20 años de prisión por los cargos federales de fraude, la máxima pena posible. El juez Nina Wang destacó la escala del crimen y el daño emocional a las familias, a pesar de que los fiscales solicitaron 15 años y la defensa pidió 10. Hallford también expresó remordimiento durante la audiencia. Separadamente, enfrenta 191 cargos de abuso de cadáver en el caso estatal, con sentencia pendiente para agosto de 2025.

Carie Hallford, por su parte, tiene un juicio federal programado para septiembre de 2025 y enfrenta los mismos cargos estatales, con una audiencia en septiembre. Además, en agosto de 2024, un juez ordenó a los Hallford pagar $950 millones de dólares a las familias afectadas, una suma simbólica dado su probable incapacidad de pago.

Impacto y movimiento hacia adelante

Las familias continúan enfrentando el trauma, con esfuerzos en curso para identificar todos los restos. Se han utilizado huellas dactilares, registros dentales, hardware médico y ADN, pero varias docenas de conjuntos de restos aún no han sido identificados, incluyendo adultos, infantes y fetos. Algunas familias han recibido servicios gratuitos de cremación de funerarias locales, como se destacó en una reunión el 20 de octubre de 2023.

El caso ha generado un movimiento por reformas legislativas. Tanya Wilson, entre otros, aboga por regulaciones con "dientes", exigiendo consecuencias reales y aplicación efectiva. Este escándalo, aunque trágico, podría ser un catalizador para cambios en la industria funeraria de Colorado.

Este caso es un recordatorio sombrío de cómo la promesa de "volver a la naturaleza" puede convertirse en un regreso a la negligencia más descarada. Mientras los Hallford disfrutaban de sus lujos, las familias enfrentaban un duelo agravado por la traición. La ironía no pasa desapercibida: una funeraria que debería haber ofrecido paz, dejó un legado de horror. Ahora, la comunidad espera que las lecciones aprendidas conduzcan a un futuro donde la dignidad de los fallecidos sea respetada, y no tratada como "basura", como lo expresó Abby Swoveland.

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