La religión es la manifestación cultural más trascendente que ha conocido la humanidad; reconocer la enorme diversidad religiosa es distinguir la riqueza cultural que esta representa, aseveró el académico del Instituto de Investigaciones Históricas (IIH) de la UNAM, Jorge Traslosheros Hernández.
Hoy en día el diálogo interreligioso es uno de los elementos más importantes para configurar una convivencia pacífica a nivel internacional y construir sociedades democráticas, señaló el experto universitario en ocasión del Día Mundial de las Religiones, que se celebró el domingo pasado.
“Hay un derecho humano que no es un fenómeno religioso: el de la libertad de religión y es constitutivo de una sociedad democrática, pues éstas no pueden existir sin esa libertad y la libre convivencia pacífica de las distintas manifestaciones culturales”.
La libertad religiosa, abundó el doctor en Estudios Latinoamericanos, va más allá de la simple tolerancia, por eso es tan trascendente este Día Mundial, pues si bien celebra el gran fenómeno religioso, esta vocación por la importancia que tenemos los seres humanos, reconoce también una enorme diversidad religiosa y el diálogo interreligioso para la convivencia pacífica.
El Censo Nacional de Población y Vivienda 2020 reveló que 77 por ciento de la población se declara católica, 11.2 protestante o cristiano evangélico, 0.2 por ciento de otra religión, 2.5 creyente sin alguna adscripción religiosa, y 8.1 por ciento sin religión.
El experto universitario explicó que, a lo largo de la historia, en México hemos construido, poco a poco, mecanismos para tener mayor libertad religiosa; un elemento clave ha sido tener un Estado laico que permite que las religiones tengan mayor posibilidad de desarrollo como parte de la sociedad civil.
“El Estado tiene que ser laico y neutral y posibilitar las diferentes manifestaciones para que la sociedad, que no es laica, se desarrolle en libertad y en un marco de paz, justicia y orden”, enfatizó.
Hasta 2013, subrayó, se estableció en la Constitución -por primera vez- el derecho a la libertad de religión y fue un debate álgido. “Tenemos que aprender, como sociedad, a dialogar entre nosotros y comprender que la libertad religiosa a su vez gestiona muchas otras libertades”.
