El informe tres del gobernador, es un recuento de acciones realizadas durante un año. El documento presentado es un texto bien estructurado que sigue al plan estatal de desarrollo puntualmente.
La portada muestra a un hombre con cara de afecto y satisfacción abrazando a una anciana que lo abraza maternalmente. El gobernador en el mensaje introductor expresa su optimismo. “Soy un hombre de grandes retos y siempre he luchado por lograr mis objetivos. No bajaré la guardia en la lucha por dignificar esta tierra” 
Agrega “... reafirmo mi compromiso de continuar haciendo equipo con la gente de Morelos, y ¡vamos por más!” pero el equipo cercano al gobernador, no es ¡gente de Morelos!. Ni el secretario de gobierno, ni el poderoso jefe de la gubernatura y sus más de 140 millones de presupuesto, ni el presidente de su partido, su hermano. Ni la abogada veracruzana secretaria de Hacienda, ni la ciudadana que dirige Obras Públicas... ni el Almirante. 
Mostrar a un personaje carismático es la intención de la imagen publicitaria. El Informe inicia con la fotografía del gobernador siguiendo los cánones: Traje negro con una corbata guinda, sugiriendo al partido que gobierna. A su lado derecho una estatuilla de J. M. Morelos, que mira hacia otro lado. A su espalda una pintura de Emiliano Zapata entre sombras y con elegante corbata plateada y traje negro. A la izquierda la bandera mexicana mostrando el escudo nacional a la mitad. La mano derecha muestra el puño cerrado. Puño que en los promocionales de prensa y espectaculares, chocará amistosamente con gente del pueblo.
El tercer informe tiene muchas lecturas. Muestra la enorme distancia que existe entre el gobierno y la población. El gobierno no conecta con la gente. De allí la ausencia de interés. (Sólo acarreados). Es un acto protocolario en donde el gobierno se echa porras a sí mismo. Que no habla de lo que sucede en la entidad. De tal suerte que la prensa local apenas sí le prestó atención al acto, aparte de las inserciones pagadas. La prensa nacional fue más bien dura, pues confrontó las últimas noticias de violencia y la posible vinculación del crimen organizado con el gobierno.
El gobierno federal no envió en su representación a funcionarios de primer nivel. Tampoco hubo gobernadores, ni la presencia de los órganos autónomos.
Me detengo en el Eje Rector 1 del documento: Paz y Seguridad para las y los Morelenses. Es acertado empezar por este tema, pues es el que más afecta a la sociedad.
El Mando Coordinado de la Policía de Morelos cuenta con 3 mil 24 policías preventivos. La ONU recomienda que por cada cien mil habitantes existan 300 policías; quiere decir que deberíamos tener al menos 6 mil elementos. El déficit no es menor, sobre todo si se compara con el año 2018 en que se contaba con 4,715 policías. (Sexto informe de gobierno).
Lamentablemente el documento no hace referencia al lugar que ocupa en el país en su lucha contra la delincuencia. Sabemos que no se ha logrado salir de los primeros lugares en los delitos de alto impacto, aunque se ha reducido el feminicidio un 35.1 % y el 61.6% el secuestro con respecto al año anterior .
Destaca por omisión el hecho de que no se presentan los homicidios dolosos. Ni el conflicto entre bandas, aunque sí algunas detenciones de líderes del crimen organizado realizado en coordinación con la Guardia Nacional y la Marina.
En la tabla 1.5 del tercer informe muestra la droga asegurada y registra 12.7 kilos de mariguana y 1438 bolsitas de mota. El Informe de 2018 dice que se decomisaron 24.664 Kilos y 782 bolsitas. El año pasado sorprende el aseguramiento de 6025 bolsitas de cristal y 313 de cocaína. En 2018 se decomisaron 4346 bolsitas de cristal y 782 de cocaína. Hoy hay menos mariguana pero más cristal y otras drogas en las calles. Quizá eso explica la encarnizada guerra entre los cárteles por el territorio. 
El tercer informe da cuenta de acciones. Sin embargo los resultados no se perciben. Morelos se encuentra entre los primeros cinco Estados en delitos de acto impacto.
La columna del viernes de Alejandro Hope en El Universal cita a Robert Peel, uno de los fundadores de la policía metropolitana de Londres: “la prueba de la eficacia policial es la ausencia de delincuencia y desorden, y no la evidencia visible de la acción policial para enfrentarlos.” 
La guerra frontal no es la estrategia correcta. Es un asunto de Inteligencia.

Por: Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com


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