“En Morelos ocurrieron 14 masacres, se encontraron 33 cuerpos mutilados, 16 calcinados y 55 con rastros de tortura. Once mujeres fueron asesinadas con crueldad extrema.” Con la información de Causa Común, Héctor de Mauleón nos estremece al ponernos de frente la terrible realidad que vivió Morelos el año pasado. (Enero a octubre).

Hace unos días se publicó en medios locales y nacionales, la fotografía del gobernador Cuauhtémoc Blanco con tres líderes criminales. Justo cuando se encontraba de vacaciones en Brasil. (¿O ya habría llegado?)
No deja de sorprender que el gobernador no estuviera en la toma de protesta de los cabildos de Morelos, pero sí en la toma de posesión del nuevo comandante de la 24/a Zona Militar.
Días después se dio amplia difusión a una foto con su esposa repartiendo juguetes en día de reyes.

Es un derecho y una necesidad que los servidores públicos tomen vacaciones, pues la toma de decisiones es agobiante día tras día. También puede ser que los famosos sean fotografiados sin saber con quién. Pero es paradójico que todo ocurra en unos cuantos días y en el arranque del año. La foto se tomó en una parroquia de Yautepec en diciembre del 2018. 

Tomar vacaciones en uno de lo momentos más significativos en una entidad federativa puede ser interpretado de diversas maneras. Recuperarse de la fatiga de lo trabajado en el año, o bien, salir al extranjero demostrando con ello que el Estado está en paz y que los nuevos cabildos deben estar confiados, pues la plaza no tiene mayores problemas que la pandemia, la inseguridad y la economía. La conciencia tranquila es importante. Puede ser interpretado también como un desprecio a los morelenses. (Nada nuevo.
Estamos acostumbrados). La fotografía del gobernador con los criminales circula en redes y en la prensa nacional e internacional. Mensaje nada conveniente para la imagen de Morelos principalmente para el turismo y la inversión. La foto del gobernador y su esposa distribuyendo juguetes desafortunadamente no tuvo la misma suerte. El intento de control de daños no pudo lograr su objetivo.

Gobernar es el arte de tomar y aplicar el poder. Demanda muchas cualidades y talentos. Y se podría agregar, sacrificios.
Nicolás Maquiavelo escribió: “El (Príncipe) también se mostrará amante de la virtud y honrará a los que se distingan en las artes. Asimismo dará seguridades a los ciudadanos para que puedan dedicarse tranquilamente a sus profesiones, al comercio, a la agricultura y a cualquier otra actividad; y que unos no se abstengan de embellecer sus posesiones por temor a que se las quiten, y otros de abrir una tienda por miedo a los impuestos. Lejos de esto, instituirá premios para recompensar a quienes lo han hecho, y a quienes traten, por cualquier medio, de embellecer la ciudad o al Estado. Todas la ciudades están divididas en gremios o corporaciones a las cuales conviene que el príncipe conceda su atención. Reúnase de vez  en vez con ellos y dé pruebas de sencillez y generosidad , sin olvidarse, no obstante, de la dignidad que enviste, que no debe faltarle en, ninguna ocasión”.

Esta cita de El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo, publicado en 1532, me gusta por que en un párrafo condensa el quehacer del gobernante. Controvertido texto en su época por ser contrario a las doctrinas dominantes y que creó el peyorativo de “maquiavélico” a la cosa política. Nada más alejado de la intención del autor, quien pretendió dar consejos y principios con los que se debería conducir un príncipe.

La cita destaca la importancia que le debe dar el gobernante a la seguridad y nos dice por qué. Además debe estimular la buenas acciones de los súbditos que beneficien a la ciudad. El príncipe debe tener en cuenta a todos los grupos de la sociedad... sin perder la dignidad. Nada más, nada menos. Cosa que nuestros gobernantes pierden con frecuencia.

Considerado el padre de la ciencia política moderna, Maquiavelo escribió El Príncipe para Lorenzo de Médicis “El Magnifico”. Con la intención de unificar a Italia y salir de la crisis en que se encontraba.
Vale la pena recordar que la obra fue polémica en su tiempo por contradecir la tradición  filosófica  entonces  dominante  por  la idealización de gobiernos y ciudades utópicas. El Príncipe nos habla de la política real. O sea, la de los hombres y pueblos de verdad. Lectura que debería ser obligado texto para intentar recuperar el rumbo.  

Por:  Ariel Homero López Rivera / opinion@diariodemorelos.com


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