Tres vidas truncadas. Dos familias deshechas. Tres Marías, municipio de Huitzilac, fue la nota que recorrió el mundo. Tres asesinatos de jóvenes cuyo pecado fue pasar por el municipio, entrada principal al Estado de Morelos y ruta para Acapulco y otros sitios turísticos. Intolerable.
El daño no es menor para los más de veinte mil habitantes del municipio. Su economía depende principalmente de los visitantes.
¿Qué hacer ante la amenaza criminal en las comunidades?
El 15 de abril de 2011, día de la virgen de Dolores, en el estado de Michoacán un pueblo purépecha, con algunas características parecidas a Huitzilac, inició una experiencia peculiar.
Los talamontes habían devastado los bosques en un 70%. La población menos favorecida fue convertida en la mano de obra del crimen organizado que se había instalado usufructuando el bosque, el cultivo de aguacate y otros delitos.
En el ensayo inédito “Cherán, la defensa del territorio, la búsqueda de justicia y seguridad y una nueva forma de organización política”, de la autoría de Antonio Sandoval Tajonar (2023), muestra el tortuoso camino recorrido por una población que se negó a ser sometida y privada de sus recursos por las mafias.
Señala Sandoval: “Cherán desde tiempos antiguos enfrentó problemas de división entre sus habitantes. La disputa por la tierra entre vecinos y con comunidades aledañas, rivalidades por el control de la economía local y confrontaciones políticas desde los partidos han acompañado a esta comunidad. La disputa por la Presidencia Municipal, la representación de Bienes Comunales y el Comisariado Ejidal, controlados por grupos caciquiles eran algunos de los elementos que alimentaban la tensión y la división en el pueblo.” En Huitzilac, se agrega la venta irregular de los bienes comunales, generador imparable de conflictos por los derechos de los comuneros y los adquirentes por medio de las cesiones de derechos.
Las preguntas que se hizo la comunidad son estrujantes y conmovedoras: ¿Cómo avanzar en el cuidado de la tierra con los mismos que nos gobiernan y que han hecho oídos sordos ante nuestros reclamos? ¿Cómo hacer frente a la violencia y la inseguridad con los mismos policías que protegen a quienes nos agreden? ¿Cómo gobernarnos al margen de los partidos políticos que nos han partido? ¿Qué relación estableceremos con los otros pueblos, los otros municipios, el Estado y la Federación? ¿Nos alcanzarán los recursos para cristalizar el sueño? ¿Caminamos por la senda correcta? ¿Podremos ser de nueva cuenta comunidad?
Hasta que un día, mujeres que desafiaron los peligros, armadas con piedras enfrentaron a los talamontes quienes bajaban del monte impunemente en camionetas repletas de troncos. Fue la chispa que detonó un movimiento que sacudió la conciencia del pueblo. Cinco sujetos fueron detenidos por las valientes mujeres. Preguntas esenciales: ¿Cómo enfrentar a los que vendrían a rescatarlos? ¿Cómo hacer frente a las autoridades coludidas que tratarían de rescatarlos? La respuesta fueron 190 fogatas/barricadas de 24 horas.
Alrededor de las fogatas distribuidas en las colonias y calles, se analizaba y se discutía. De las fogatas surgieron la Ronda Comunitaria y el Consejo Mayor de gobierno, la nueva forma de gobierno local. El Congreso de Michoacán los reconoció como usos y costumbres. “La fogata es como la unidad, la que nos atrae, la que nos fortalece, la que nos hace que tengamos un acercamiento con nosotros mismos. El fuego es algo sagrado para nosotros…el que tiene esa fuerza de unirnos, ese es el significado de la fogata” (De una entrevista de “Pie de Página” a Adelaida Cucué Rivera. Cherán, 2019)
Sandoval observa que la experiencia de Cherán tiene elementos para repensar la seguridad, la justicia y las nuevas formas de organización política. Cada comunidad o municipio tendrá sus propias características y modos, pero, Cherán parece decirnos que sí es posible contener, con voluntad, organización y valor ,a los que pretenden robarnos la vida, los bienes y la esperanza.
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